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| Foto. Eduardo Cruz Silva |
#DiaInternacionalDeLaLenguaMaterna
Por. Russell
Mariano
Replantear
un escrito con datos deprimentes me alejaría de lo sensitivo, no obstante,
habrá que señalar breves citas de lo estadístico a fin de no parecer una relatoría
conmigo mismo. Para iniciar parto de la conmemoración del Día Internacional de
la Lengua Materna proclamado
por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en
Ingles) en noviembre de 1999 con el objetivo de promover el
multilingüismo y la diversidad cultural (véase http://www.un.org/es/events/motherlanguageday/background.shtml),
eso en el ámbito internacional, ahora bien ¿Qué sucedía en México?
El reconocimiento constitucional de los derechos como pueblos “indígenas”,
se logra en EL 2001 con las reformas al artículo 2º y 4º de la Constitución
Política de Los Estado Unidos Mexicanos (CPEUM) producto de una ardua lucha histórica,
que viene a replantear la diversidad cultural en México, siendo el
Levantamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) la resistencia
emblemática que sienta las bases de los Acuerdos de Sn Andrés en 1997 para
dicha enmienda, pues el Sistema Político Mexicano ha buscado, por diversos
medios, exterminar las diferentes lenguas étnicas, como se puede observar desde
la fundación del Instituto Nacional Indigenista (INI) en los 50s que buscaba la
“desindigenización”, dependencia que en el sexenio foxista se limitarán sus
funciones al aprobar su abolición y el surgimiento de la Comisión Nacional para
el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), a la fecha los riesgos de la
desaparición de la tercera parte de las lenguas étnicas es visible.
A seis décadas de la existencia de un organismo enfocado en los asuntos
étnicos en México, la disminución del porcentaje de hablantes de las 89 lenguas
reconocidas oficialmente es pronunciada, resaltando que las lenguas: Náhuatl,
Maya, Tseltal, Mixteco y Tsotsi suman el 50% de hablantes, y el resto se
distribuye en las más de 84 lenguas restantes, lo que indica la posible pérdida
de algunas de ellas, cómo lo es el Kiliwa en el Estado de Baja California con
tan solo 4 personas hablantes, las cifras, como he mencionado al inicio del
texto, son preocupantes y deprimentes, pues la desaparición de un idioma es la
renuncia a conocimientos históricos. Podríamos decir entonces que más de 60
años de departamentos para el rescate cultural y lingüístico no han surtido
efecto.
El primer obstáculo, el diseño inicial de las políticas públicas en el
tema étnico, habrá que replantearlos y reorientar su objetivo, el segundo, la
discriminación producto de la primera, y es esta última la más depredadora,
pues se complementa con el ejercicio público. Para corroborarlo basta con
acudir a alguna región o municipio considerado como “indígena” para ser testigo
del desprecio “institucional” hacia nuestros pueblos, en concreto, el registro
civil, que no solo ignora, discrimina y humilla a los hablantes de alguna
lengua étnica no les brinda el servicio. La lista es interminable, pues ahí tenemos
a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que antepone el inglés, bajo el
falso precepto de desarrollo, para aniquilar nuestros idiomas. Centenares de
casos vivenciales podrán enumerarse para señalar al principal organismo que
aniquila nuestras lenguas, respondiendo así a la interrogante planteada
inicialmente, podríamos llamar el acto de conmoración del Día Internacional de
La Lengua Materna, en México, solo responde a un acto protocolario, la realidad
es la que vivimos y documentamos usted y yo.
