Por Russell Mariano
El abstencionismo es uno de los
males que todo proceso electoral debe enfrentar, sin embargo, pareciera que
poco se ha hecho para contrarrestar esta situación o quizás los esfuerzos sean
insuficientes o inadecuados para éste fin pues los datos que nos arrojan los
resultados electorales son muy semejantes entre una elección y otra como lo
evidencias las memorias electorales de la última década en el Estado de Oaxaca,
tanto en elecciones federales como locales. Pero ¿Qué hace que el
abstencionismo se mantenga muy cercano al 50%?
Partimos de que el votar y ser
votado es un derecho político que la ciudadanía mexicana tiene avalada en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin embargo, pese a ser
una obligación ciudadana +/- el 50% de la ciudadanía se abstiene de ejercer
éste derecho político. Una de las variables más cercanas a la respuesta de la
interrogante planteada nos la arrojan los estudios sobre la confianza que la
ciudadanía tiene respecto a las instituciones públicas, y considerando que
quienes representan a éstas instituciones emanan de los comicios electorales, y
estos a su vez deciden sobre su equipo de trabajo la desconfianza es generalizada,
en tanto la citada variable permea desde los procesos electorales hasta el
desempeño de los funcionarios públicos, con este análisis podríamos entrar en
un acertijo de que es primero y no es el caso, en tanto partimos de tres
actores claves.
Un primer actor, partiendo de que
la variable de la desconfianza es el principal problema a enfrentar, en ese
contexto los órganos electorales tienen un papel fundamental, sin embargo, no
podrían ser los principales responsables pues su quehacer se reduce a una etapa,
la organización de la jornada electoral, y el procedimiento para el desarrollo
de los comicios, pese a la implementación de nuevos métodos y tecnologías para
su actividad, aún no se desprenden de la carga política que lleva el proceso de
elección de sus representantes.
Otro actor relevante, sino el más
importante, son los partidos políticos, que atendiendo a su descripción
conceptual son una institución política conformada por personas que comparten
afinidad ideológica y buscan cierto objetivo para impulsar determinado programa
emanado de sus principios de origen, aunque en la actualidad los principios
partidarios han quedado en los textos y emergen pronunciadamente otras
descripciones de intereses de los cuales no hablaremos ahora, de lo que si
hablamos es de la carga política que estos institutos tienen en la jornada
electoral. Los partidos políticos, mediante un ejercicio propio del partido en
cuestión, elige a sus candidatos, generalmente sin otro ejercicio que el de los
derechos políticos que las personas adquieren dentro de cada partido, situación
que hace al electorado un ente distante de los ejercicios de cada partido, en
ese sentido quienes votan solo son los militantes y quienes simpatizan con la
propuesta del partido en turno, hipótesis muy razonable del desentendimiento
del electorado y que lleva al abstencionismo.
Y por último, un tercer actor, el
funcionario en acción. Al respecto, la función pública en México se encuentra
en un momento de desacreditación imperante, los casos de ineficiencia,
ineficacia actos de corrupción e impunidad son característicos, y en razón de
que los funcionarios emanan de un partido político, el electorado muestra
indiferencia del proceso electoral y lo manifiesta a través del abstencionismo,
En tanto, el abstencionismo es
consecuencia de acciones secuenciadas que parten del desempeño público
conjugados con el quehacer de los partidos políticos. En el caso particular de
Oaxaca, el abstencionismo se encuentra en un 56% de abstencionismo en
elecciones intermedias locales, frente a un 40% de abstencionismo en elecciones
presidenciales, y dada la homogeneización de las elecciones federales y locales
el cálculo promedio estimando para estas elecciones 2018 sería de +/- 48% de
abstencionismo, dado que las elecciones federales arroparían significativamente
el proceso electoral local de diputados/as y de concejales.
Una de las razones que nos brinda
la posibilidad de generar la hipótesis de que el abstencionismo mantendrá su
rango acostumbrado es que en la última década de los procesos electorales los
actores políticos no han variado en su forma de hacer política, el objetivo
central de su proyecto radica en los procesos electorales, es decir, enfocan
todas sus estrategias por generar un programa de posicionamiento electoral que
les garantice el triunfo. Actividades como la defensa del voto y la imagen
pública nutren la agenda, en tanto los programas políticos pasan a último
término, el interés sigue siendo primero llegar y después vemos que hacer.

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