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| Imagen tomada de Ahuizote.com |
Por
Russell Mariano
El
1º de julio de 2018 quedará enmarcado en la historia de México como el
precedente de una amplia participación social, y no necesariamente por el porcentaje
de votantes que arrojan los resultados preliminares, pues no hay mucha
diferencia entre ésta y elecciones pasadas, sin embargo, he aquí lo
interesante, la participación de la ciudadanía rompe con el esquema tradicional
del “voto duro” y las preferencias se vuelcan hacia la propuesta política de
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), brindando así un voto masivo hacia el
candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” conformada por los partidos
políticos Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo
(PT) y Partido Encuentro Social (PES).
Con
un promedio del 53.67% de los sufragios emitidos, de acuerdo con el Programa de
Resultados Electorales Preliminares (PREP) contabilizados hasta el momento de
la redacción del presente texto, AMLO es el presidente electo con mayor
respaldo popular, lo que representa también una mayor presión social sobre el
desempeño de su encargo. Y es a ese punto donde he querido llegar, la expresión
de la ciudadanía como colectivo, como masa, capaz de visualizar su poder social
para castigar o premiar a sus gobiernos, en eso radica la reivindicación
social.
El
vuelco del electorado hacia una propuesta progresista y social responde a la
crisis de gobernabilidad que se vive en los gobiernos de México, los
indicadores marcan que la propuesta neoliberal ha fracasado en nuestro país, en
ese sentido, para el electorado no representan ya una alternativa para mejorar
las condiciones de vida de la población, y ese sentir social, descontento y
enojo, hoy se ve reflejado en los resultados de la jornada electoral del 1º de
julio de 2018. Esta expresión del electorado marca lo que he llamado como “el
principio de la reivindicación social”, considerando que en jornadas anteriores
la coacción del voto era un factor predomínate, sin embargo, hoy con los
resultados de esta jornada electoral la sociedad tendría el espacio para
analizar su desenvolvimiento como colectivo, y que sea esa expresión la que
predomine en nuestro sistema político, pues en eso descansa la democracia, en
el poder del pueblo, desde esta perspectiva hablamos entonces de un antes y un
después.

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