Por Russell Mariano
El descrédito del gobierno mexicano se
agudiza, el tema de la corrupción infesta todos los rincones institucionales,
la impunidad es evidente, frente a este contexto la percepción ciudadana es de
interrogantes continuas.
El tema de la desviación de recursos públicos en la
federación, en los estados y en los municipios es denunciado periodística y socialmente,
periodistas y ciudadanos valientes, sin embargo, dicha acción no impacta en las
instituciones encargadas de la procuración de justicia, lo que hace de cada
caso un acto de impunidad, impunidad que arremete contra la credibilidad de las instituciones y pone en riesgo la
legitimidad de las mismas, y llegar al punto de quiebre de la legitimidad del
gobierno es muestra evidente de una fuerte crisis de gobernabilidad, el
gobierno es obsoleto y urge su reconstrucción o su abolición.
El escenario es claro, frente a la
impunidad el gobierno federal busca devolver un poco de credibilidad a las
instituciones frente a la sociedad. La captura del exgobernador de Veracruz,
Javier Duarte, cumple con esa intención, pero también, la justicia mexicana no podía
quedarse atrás después de la detención por la Interpol de Tomás Yarrington,
exgobernador de Tamaulipas, en Italia, no hacer ningún movimiento dejaba claro
la crisis en el gobierno, y otra más, aprovechando los tiempos electorales,
dicha acción busca impactar en el electorado, y que el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) recobre las posibilidades de alzarse con el triunfo ya que
las encuestas le auguran un fracaso rotundo, y no haciendo caso de las
encuestas, el clima de desaprobación ciudadana hacia el #PRI se percibe, podría
ser que aquel dicho mexicano que dice “no hay mal que dure cien años, ni
persona que los aguante” aplique en las próximas elecciones para el Estado de
México ¿Podrán librarse del #PRI los mexiquenses?
Buscar recobrar la legitimidad de un
gobierno es constante, utilizarlo para fines electorales es evidente, y en estos
últimos días las redes se han plagado de lamentaciones, quejas y suposiciones,
pero no de oposiciones. Sabemos cómo actúan, los medios cumplen con su papel,
persuadir hacia los fines que a sus intereses convengan, lo que también es evidente
que la llamada “oposición de izquierda” en nada ha innovado para enfrentar
dicha impunidad, su papel de siempre se plaga de lamentaciones más no de
estrategias, en otras palabras se vuelve parte del juego, no contra el juego,
la “izquierda” carece de estrategias para enfrentar la corriente, opone resistencia
pero se deja llevar frente a este hecho, en materia electoral, el
abstencionismo se incrementa, los resultados podemos preverlos de tantas experiencias.

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