viernes, 29 de junio de 2018

El reencuentro ciudadano del 1º de julio de 2018




Por Russell Mariano
Concluidos los actos de proselitismo electoral, corresponde ahora el desempeño de la ciudadanía, en efecto de ese conglomerado que habrá de emitir, a través del sufragio, su voluntad, mismo que se verá reflejado en los resultados electorales al concluir la jornada electoral del próximo domingo 1º de julio de 2018.

Los actores políticos, no solo han tenido el periodo de campañas electorales, muchas y mochos, la mayoría, han contado con un periodo más prolongado para dar a conocer a la ciudadanía su desempeño político, pues a un personaje se le conoce en su pensar y actuar desde su trabajo, el engaño entonces es cuestionado por la y el votante. En ese sentido la ciudadanía cuenta con los elementos suficientes para rencontrarse con si mismos al sufragar.

Cunado refiero un rencuentro con sí mismo, es bajo el concepto de una ciudanía firmemente consolidada, es decir, de aquella ciudadana y ciudadano que bajo la normatividad vigente asume su responsabilidad social y ejerce su derecho individual como persona, y con ello quiero señalar que la participación ciudadana va más allá de esta jornada electoral.

Bajo la percepción de una participación ciudadana plena, corresponde a los organismos políticos fortalecer y hacer efectivo el concepto, si no ha sido cubierto este proceso estaríamos frente a un escenario sin cambios significativos, tanto que podríamos aventurarnos a señalar que la similitud con los ejercicios anteriores (elecciones) podrían ser más que similares, cíclicos, y eso deslegitima a las instituciones.

Entonces, el recuentro ciudadano nos lleva al análisis, a la reflexión, a la información, pero sobre todo al planteamiento colectivo de valorar la fuerza social como un ente de organización política que habría de hacer frente a las irreverencias acostumbradas de un puñado de actores que al cobijo de la pasividad ciudadana obstruyen y mancillan los principios democráticos en la cual se sustenta la vida política y social de nuestro país.

Hacer valer tu ciudadanía es participar, no solo en elecciones, sino en todo momento del deslace de la vida pública, votar es un paso, si estamos aprendiendo, habrá ahora que dar más pasos y caer en cuenta que podemos avanzar.

martes, 19 de junio de 2018

(RE) PENSAR LA EDUCACIÓN (DE CALIDAD) EN OAXACA



Mtro. Juan Carlos Chávez
juancarlos.itesm@gmail.com
@juancarlositesm
Recientemente, debido a mi vocación académica y a mi propensión por las políticas públicas, he estado leyendo un libro llamado “Administración y Control de la Calidad” de James R. Evans y William M. Lindsay. También, he estado leyendo otro libro llamado “Gobernanza y Gestión Pública” de Don Luis Fernando Aguilar Villanueva. Ambos libros tienen algo en común, se complementan. A partir de unas décadas, el sector público adoptó el enfoque gerencial de los negocios, surgiendo así la nueva gestión pública. Don Luis, en su texto reconoce que había una cierta incredulidad por parte del sector público para adoptar las herramientas de administración y gestión del sector privado.

Sin embargo, la nueva gobernanza ha demostrado que la relación entre la sociedad y el gobierno ha cambiado y, por lo tanto, la administración y gestión pública debe incorporar algunas herramientas que provienen del sector privado. Es aquí, donde la calidad entra en escena. Esta palabra ha llegado a desestimarse e incluso se ha tornado lo suficientemente ambigua para no tomarse con la seriedad que se merece. Lo mismo ha pasado con las palabras de competitividad, gobernanza y políticas públicas, muy usadas, pero poco comprendidas.

Cuando hablamos del sector educativo, quiero pensar que podemos dejar de lado la discusión política y que podemos centrarnos en su discusión en términos de calidad educativa. La calidad entendida, no como un eufemismo utilizado en los textos sobre la reforma educativa, sino como un término analítico que puede ser retomado del sector privado, que puede ayudarnos a desentrañar las debilidades de la educación en Oaxaca y a potenciar sus fortalezas a través de su mejora continua.

De acuerdo con Evans y Lindsay pueden existir cuatro factores que hacen exitosa una política educativa de calidad. A continuación, usaré estas características para analizar y describir en términos de calidad, el problema de la educación en nuestro estado.

El primer rasgo de calidad es la participación activa. Cuando los directivos de las escuelas (del nivel que sea) están comprometidos para satisfacer y exceder las expectativas de los alumnos (clientes), estos tomarán decisiones para facilitar los cambios necesarios para que las escuelas piensen en convertirse en escuelas de calidad. Los padres también juegan un papel muy importante, ellos se deben cerciorar de que sus hijos realicen sus tareas con excelencia. Los profesores deben prepararse para ofrecer a sus alumnos la experiencia y el conocimiento que tanta falta les hace. Incluso, el personal administrativo y hasta el servicio de mantenimiento de la escuela deben ofrecer su mayor esfuerzo y hacer las cosas con calidad. Todos los involucrados deben preguntarse: ¿qué debo hacer para garantizar una educación de calidad desde mi posición?, debemos recordar que pensar en términos de calidad, es un modo de vida.

El segundo rasgo de calidad es el liderazgo comprometido. No puede haber una orientación hacia la calidad si los líderes no inspiran ni quieren tener nada que ver con la calidad. El encargado de la dirección de educación en el estado, las secretarías afines y todos aquellos que tenga que ver con la educación en los puestos directivos para los distintos niveles educativos deben gestionar los cambios para lograr una mayor calidad educativa, si ellos están en sintonía con lograr altos niveles de calidad, inspirarán y conseguirán colaboradores para alcanzar esos objetivos. Necesitamos a más oaxaqueños como José Vasconcelos que quieran entrarle al reto educativo y no encontrar el pretexto perfecto para no hacerlo.

El tercer rasgo de calidad es establecer un sistema de mejora continua. Fijar estándares de calidad educativa es un asunto del que nadie quiere saber. Aunque estoy de acuerdo con aquellos que dicen que los contextos son diferentes (el norte y el sur, el campo y la ciudad, etc.) es necesario entender que siempre debe haber un techo mínimo de habilidades y conocimientos que todo alumno a cierto nivel escolar debe dominar (en este punto, ya ni pensemos en las pruebas estandarizadas mundiales como PISA, al menos pensemos en que debemos ser alumnos, maestros, directivos y padres cuyas prácticas de calidad podamos gritar al mundo). Como bien dicen los embajadores de los métodos cuantitativos, lo que no se mide, no se puede mejorar (lamentablemente debo coincidir con ellos). En nuestro estado, las evaluaciones de la educación dejaron de realizarse y debemos retomarlos.

El último rasgo de calidad es promover un ambiente que celebra los éxitos, Alan Tarr en su famoso artículo titulado “Los estados como innovadores” confirma que los estados pueden hacer más que solo esperar recursos y transferencias de la federación, muchos estados han impulsado políticas públicas innovadoras y estas buenas prácticas han sido adoptadas por el gobierno federal; los estados deben comenzar a emprender iniciativas propias. En el ámbito educativo ésta debe ser la constante, los gobiernos estatales se han escudado en que la educación debe ser garantizada por el gobierno federal y que los gobiernos locales no pueden hacer nada. En Oaxaca, los recursos para pagarles a los profesores están centralizados, al igual que el servicio profesional docente; pero podemos hacer mucho más para garantizar la calidad educativa desde al ámbito local. Se me ocurre que estos ambientes que celebran los éxitos en un marco de promoción de calidad tienen que ver más con otorgar los incentivos a aquellos que se han esforzado en garantizar una educación de calidad. Los incentivos deben generar el entusiasmo necesario para compartir y trabajar sobre un bien común: la calidad. ¿Alguno de ustedes recuerda hace cuánto tiempo se instituyo, en Oaxaca, algún premio de calidad para el sector educativo?, debemos repensar nuestro sistema de incentivos para premiar las practicas exitosas en nuestro estado y comenzar a propiciar ambientes que premien el éxito.

Finalmente, quiero aclarar que este artículo de opinión no sugiere la calidad en el sentido de las escuelas de calidad que promueve la SEP, el enfoque que se sugiere utilizar es ver a la calidad como la ve el sector privado, una calidad que ponen en el centro de las políticas educativas a los alumnos, una calidad que supera sus expectativas y que debe ser gestionada desde el ámbito local y por todos los actores involucrados.

sábado, 9 de junio de 2018

¿Abstencionismo o indiferencia? La realidad silenciosa



Por Russell Mariano
El abstencionismo es uno de los principales problemas de la democracia, hasta ahí se ha discutido, pues la no participación de la ciudadanía responde a muchos factores, en este caso, la negación de las instituciones, y ésta negación deviene, principalmente, de la conducción de las instituciones públicas, es decir, qué tanto la ciudadanía cree en el desempeño de sus instituciones, sobre éste último punto habremos de saber que éstas no gozan de buena reputación, de ahí el interés o, propiamente dicho, desinterés de la ciudadanía por involucrarse en temas como las elecciones y otras formas de participar vinculatoriamente con las instancias públicas, en ese sentido el proceso electoral se vuelve una “fiesta democrática”, como lo hace llamar los órganos electorales, y en efecto fiesta pero para quiénes y para cuántos.

Las interrogantes expuestas, permanecen en el tiempo, principalmente en los estudios poselectorales cuando se analizan los resultados, entonces el problema del abstencionismo resurge, sin embargo, poco o nada se hace previo a cada jornada electoral, pues podemos observar un comportamiento estático en los números, por ejemplo, los resultados arrojados en la elección presidencial de 2006 hubo un abstencionismo del 41.45%,y en las elecciones presidenciales de 2012, el abstencionismo fue del 36.92% similar a lo obtenido en el 2000, en ese sentido el escenario sobre el abstencionismo en este proceso electoral no podría ser diferente.

En el discurso oficial, de las instituciones políticas, se atiende tema del abstencionismo como un elemento propio de la democracia, es decir, se toma con naturalidad que siempre habrá un porcentaje de ciudadanas y ciudadanos que se abstienen de ejercer su derecho al voto, y es muy válido, sin embargo, es importante señalar que quién se abstiene, en este caso de ejercer su derecho a voto, tienen pleno conocimiento de ello, en tanto, es consciente de su actuar, caso contrario, en un supuesto de desconocer o carece de cierta información no podríamos hablar de abstencionismo, estaríamos frente a la negación del quehacer institucional, esto responsabiliza a los órganos políticos, a las instituciones mismas, al sistema propiamente dicho.

De acuerdo a lo expuesto, no puede hablarse de un abstencionismo como un comportamiento propio de la ciudadanía porque ese comportamiento es la suma de oros factores como el desempeño de los gobiernos, de los órganos electorales y de los partidos políticos. Entonces el abstencionismo es producto de ésta suma de factores, y es responsabilidad de las instancias atender el llamado. Sin embargo, derivado del desempeño de los actos citados, estaríamos frente al fenómeno de la indiferencia, situación que agrava la relación gobernante-gobernados, pues la indiferencia no es como el abstencionismo, que se expresa en un proceso electoral, ésta se mantiene en el transcurso de la vida pública, situación que provoca un fuerte distanciamiento entre gobierno y ciudadanía, siendo así testigos de escenarios graves de ingobernabilidad.

Para las instituciones públicas es suficiente con habar de abstencionismo, pus hablar de indiferencia es aceptar el fracaso del sistema político, en tanto las jornadas electorales se vuelven la vía para la pugna por los cargos no para la reestructuración del Estado, en ese sentido estamos frente a un escenario similar al resto de los procesos electorales pasados, el porcentaje de votantes se mantiene como en elecciones pasadas, aunque ahora focalizados en favor de ya saben quién, aunque espero, en verdad, se incremente el porcentaje de participantes, en el escenario federal, en lo local, ese tema lo abordaré en otro escrito.


lunes, 23 de abril de 2018

El verdadero impacto del debate presidencial rumbo al 1º de julio de 2018



Por. Russell Mariano
Sobre la propuesta del debate inicio con la siguiente interrogante ¿Cuál es el impacto,  del ejercicio del debate, en el electorado? lo que se busca es saber si realmente éste ejercicio brinda información efectiva, influye en la intención del voto, se ataca el abstencionismo o es un mero requisito para hablar de democracia.

Para responder a la interrogante, es importante señalar que el debate es un espacio de discusión donde los participantes exponen sus razones e intereses sobre temas específicos, y el formato de cómo se desarrolla es muy importante. Al respecto, en el 1er debate presidencial de éste domingo 22 de abril de 2018 pudimos observar que la cantidad de temas sobre la mesa y los limitados tiempos para responder a las interrogantes hacen del formato del debate algo complicado para comunicar a la audiencia, en el espacio y momento en el que se desarrolla el ejercicio, propuestas efectivas sobre el programa de gobierno de los candidatos en turno, en ese sentido, lo que puede ser valorado por la audiencia es la imagen y voz, en términos de marketing lo que se busca es el posicionamiento del producto, vender la envoltura.

En este escenario se premia la habilidad para evadir las preguntas, quién pone atención en lo que se ha dicho si lo que importa es cómo lo ha dicho; la otra habilidad es la de persuadir a la audiencia para hacerle creer que sus intenciones son las más puras y benevolentes;  y una tercera habilidad la de omitir, en efecto, el formato permite responder o no a la interrogante en turno, en tanto, si hay un cuestionamiento directo puedes simular buscar argumentar tu respuesta y el tiempo te salva de responder, entonces qué nos deja el debate presidencial.

En contexto, el desenlace del primer debate presidencial 2018 se desarrolla en un ambiente incipiente de acusaciones, supuestos y egocentrismos, y respecto a lo realmente importante, la conducción de un ESTADO; El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón centra su proyecto en la denostación hacia los partidos políticos y la ocurrencia; por su parte Margarita Zavala cual mensajera de la autorrealización evidencia la continuidad de un proyecto conservador; en tanto Ricardo Anaya Cortés, quizás confundido por la alianza “izquierda”- derecha, plantea un proyecto bifocal con una mayor tendencia hacia lo común; al respecto Andrés Manuel López Obrador plantea su proyecto de nación bajo un escenario histórico de Estado, lo que lo acerca más a hombre de Estado con mayor tendencia social-demócrata; y por último, José Antonio Meade Kuribreña quién le pesa la situación que enfrenta el partido al cual representa, la situación de crisis de Estado imposibilitan creer en el mismo proyecto y su mensaje se ve debilitado.

A manera de conclusión, el objetivo del debate es abonar elementos para que el elector tenga la información necesaria para emitir su foto, sin embargo, lo que  logra es generar los elementos suficientes para que comentaristas, analistas y especialistas tengan material suficiente para hacer sus conclusiones respecto a la interrogante de quién ha ganado la elección, ahí empieza el trabajo para incidir en la intención del voto, más en los comentaristas que dedican horas en televisión y otros medios para hablar de la postura, de la dicción y otros factores superfluos que poco o en nada inciden en la conducción de un Estado/Nación, de ello seremos testigos en la semana al observar medidas de cómo se mueven los gráficos rumbo al 1º de julio de 2018.

miércoles, 18 de abril de 2018

La argumentación del ser del abstencionismo en Oaxaca




Por Russell Mariano
El abstencionismo es uno de los males que todo proceso electoral debe enfrentar, sin embargo, pareciera que poco se ha hecho para contrarrestar esta situación o quizás los esfuerzos sean insuficientes o inadecuados para éste fin pues los datos que nos arrojan los resultados electorales son muy semejantes entre una elección y otra como lo evidencias las memorias electorales de la última década en el Estado de Oaxaca, tanto en elecciones federales como locales. Pero ¿Qué hace que el abstencionismo se mantenga muy cercano al 50%?

Partimos de que el votar y ser votado es un derecho político que la ciudadanía mexicana tiene avalada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin embargo, pese a ser una obligación ciudadana +/- el 50% de la ciudadanía se abstiene de ejercer éste derecho político. Una de las variables más cercanas a la respuesta de la interrogante planteada nos la arrojan los estudios sobre la confianza que la ciudadanía tiene respecto a las instituciones públicas, y considerando que quienes representan a éstas instituciones emanan de los comicios electorales, y estos a su vez deciden sobre su equipo de trabajo la desconfianza es generalizada, en tanto la citada variable permea desde los procesos electorales hasta el desempeño de los funcionarios públicos, con este análisis podríamos entrar en un acertijo de que es primero y no es el caso, en tanto partimos de tres actores claves.

Un primer actor, partiendo de que la variable de la desconfianza es el principal problema a enfrentar, en ese contexto los órganos electorales tienen un papel fundamental, sin embargo, no podrían ser los principales responsables pues su quehacer se reduce a una etapa, la organización de la jornada electoral, y el procedimiento para el desarrollo de los comicios, pese a la implementación de nuevos métodos y tecnologías para su actividad, aún no se desprenden de la carga política que lleva el proceso de elección de sus representantes.

Otro actor relevante, sino el más importante, son los partidos políticos, que atendiendo a su descripción conceptual son una institución política conformada por personas que comparten afinidad ideológica y buscan cierto objetivo para impulsar determinado programa emanado de sus principios de origen, aunque en la actualidad los principios partidarios han quedado en los textos y emergen pronunciadamente otras descripciones de intereses de los cuales no hablaremos ahora, de lo que si hablamos es de la carga política que estos institutos tienen en la jornada electoral. Los partidos políticos, mediante un ejercicio propio del partido en cuestión, elige a sus candidatos, generalmente sin otro ejercicio que el de los derechos políticos que las personas adquieren dentro de cada partido, situación que hace al electorado un ente distante de los ejercicios de cada partido, en ese sentido quienes votan solo son los militantes y quienes simpatizan con la propuesta del partido en turno, hipótesis muy razonable del desentendimiento del electorado y que lleva al abstencionismo.

Y por último, un tercer actor, el funcionario en acción. Al respecto, la función pública en México se encuentra en un momento de desacreditación imperante, los casos de ineficiencia, ineficacia actos de corrupción e impunidad son característicos, y en razón de que los funcionarios emanan de un partido político, el electorado muestra indiferencia del proceso electoral y lo manifiesta a través del abstencionismo,

En tanto, el abstencionismo es consecuencia de acciones secuenciadas que parten del desempeño público conjugados con el quehacer de los partidos políticos. En el caso particular de Oaxaca, el abstencionismo se encuentra en un 56% de abstencionismo en elecciones intermedias locales, frente a un 40% de abstencionismo en elecciones presidenciales, y dada la homogeneización de las elecciones federales y locales el cálculo promedio estimando para estas elecciones 2018 sería de +/- 48% de abstencionismo, dado que las elecciones federales arroparían significativamente el proceso electoral local de diputados/as y de concejales.

Una de las razones que nos brinda la posibilidad de generar la hipótesis de que el abstencionismo mantendrá su rango acostumbrado es que en la última década de los procesos electorales los actores políticos no han variado en su forma de hacer política, el objetivo central de su proyecto radica en los procesos electorales, es decir, enfocan todas sus estrategias por generar un programa de posicionamiento electoral que les garantice el triunfo. Actividades como la defensa del voto y la imagen pública nutren la agenda, en tanto los programas políticos pasan a último término, el interés sigue siendo primero llegar y después vemos que hacer.

jueves, 12 de abril de 2018

Carta Abierta: Breves interrogantes al CPC del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción del Edo. de Oax.



Oaxaca de Juárez, Oaxaca, a 12 de abril de 2018

Lic. María Isabel Chagoya Méndez
Presidenta del Comité de Participación Ciudadana
Del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción del Estado de Oaxaca
P R E S E N T E:

Con la expresión máxima de respeto y civilidad política considero esta vía una forma obligada para expresar lo siguiente:

El debilitamiento institucional es el principal síntoma de una severa crisis de gobernabilidad, no podemos continuar en la inacción pues el riesgo de un Estado ingobernable derribaría la composición social, política y económica que se ha emprendido desde el siglo XIX, aún con los letargos eternos de épocas difíciles tenemos los ideales libertarios de hombres ilustres que han construido el Estado/Nación, en ese sentido, hoy, uno de los males que amenazan y empujan al Estado a su mínima expresión, es la corrupción, vicio que arrastra a su paso gobiernos e instituciones, y condena a su sociedad a la injusticia. Bajo ese preámbulo, y con el objeto de constituir organismos efectivos que reviertan la situación, se constituye, por iniciativa e impulso de la sociedad civil organizada y unidades académicas críticas y propositiva, el Sistema Nacional Anticorrupción; y en lo local, el 03 de mayo de 2017 se aprueba la Ley del Sistema Estatal de Combate a la corrupción, y en enero de 2018, bajo un proceso de selección muy cuestionado, se integra el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal de Combate a la Corrupción. Entonces, hoy los integrantes del comité tienen la oportunidad de enmendar los cuestionamientos obedeciendo la Ley y ser el máximo canal de comunicación de la sociedad civil ante los órganos integrantes del sistema.

Considerando lo expuesto, la intención es franca, contribuir en el combate a la corrupción, es decir, ser el pilar auxiliar para resarcir los graves daños padecidas en las instituciones, al respecto solo manifiesto las siguientes interrogantes:

¿Cuál es el domicilio en el que se les puede localizar, en qué horarios y los medios de contacto?
¿Saben ustedes que todas sus sesiones deben ser públicas y convocadas con el mayor tiempo posible para un máximo de participación?
¿Cuándo se convocará para la construcción del plan de trabajo para que este represente una guía para alcanzar los objetivos del sistema, atendiendo a sus principios civiles?
¿Cuál es el monto presupuestal para cumplir con sus funciones?
 

Las interrogantes planteadas representan las demandas mínimas de transparencia para la construcción de un sistema eficiente, caso contrario, podremos confirmar que solo son producto de un acuerdo o en el peor de los casos se evidencia la ignorancia en los temas del Sistema Estatal de Combate a la corrupción. Nuestra exigencia parte de la responsabilidad asumida como sociedad organizada y en cumplimiento a nuestra responsabilidad histórica de coparticipación en la construcción de las acciones que promuevan la estabilidad social y por ende el fortalecimiento de las instituciones de Estado.

De ciudadano a ciudadanos, deposito en las acciones las respuestas a las interrogantes.

ATENTAMENTE:
“Disciplina y Consciencia Social”

Lic. Jesús Russell Mariano Peláez


miércoles, 7 de marzo de 2018

Elecciones 2018: El escenario, la ideología y la identidad





Por Russell Mariano
En época de elecciones las líneas “ideológicas” de los partidos políticos en México se vuelven tenues, o mejor dicho se borran, aunque antes de elecciones tampoco son muy claras, la dicotomía izquierda-derecha se vuelve una moda en el discurso de los unos para denostar a los otros y viceversa, pero pocas veces se utiliza para referenciar la carga ideológica de una forma de gobierno ¿será que no la hay, y el interés son únicamente los cargos?

Y cuando refiero que no hay identidad “ideológica”, invito a observar y analizar los discursos y las propuestas de precampaña y campaña ¿tienen algún  sentido? porque tampoco podríamos llamar a ello programas de trabajo.

Una vez analizadas, entonces habremos de darnos cuenta que el fin último de todas las PROMESAS se vuelca en la necesidad eterna de JUSTICIA, en todos los sentidos; económica, político y social, claro, es una necesidad por demás evidente.

Pues bien, ellos son las candidatas y los candidatos, ellos son las propuestas partidarias, ¿y los otros?, en efecto nosotros, la ciudadanía, los electores que papel jugamos (esperar segunda parte).

De vuelta al tema central, la necesidad de los partidos políticos por desprenderse de sus vínculos “ideológicos” durante los procesos electorales responde al interés neto de la suma de sufragios, es decir, tratar por todos los medios necesarios vincular sus propuestas de campaña con los intereses y necesidades de los diferentes sectores sociales para que la mayoría de estos opten por determinada propuesta, bajo esta lógica pareciera que el electorado es insipiente, es decir, la emisión de su voto lo relaciona con el supuesto de un beneficio para sí, no para el colectivo y lo mismo da votar por uno que por otro, no hay criterio ni identidad, en ese sentido podríamos señalar que hay una crisis en la cultura política o definitivamente no la hay. ¿A las instituciones políticas les interesa? pareciera que no, una ciudadanía culta políticamente es una ciudadanía exigente, no en campañas, en el ejercicio de gobierno.

En este escenario poco importa el proyecto, y menos la ideología. Corroborarlo es sencillo, un simple rumor, cargado de denostación de unos y otros, basta para menguar la intención del voto. Es claro, los partidos adolecen de un programa de base, de principios y de ideología respecto a la visión de Estado/Nación, estamos frente a un tumulto de partidos electoreros.

Pareciera que los acelerados cambios de la modernización han causado estrados en la identidad partidaria, poco se hablan de principios ideológicos y mucho se habla de promesas de campaña, sin embargo aún queda el tema de la cultura política, de nosotros los ciudadanos, de los electores, es ahí donde tenemos que mantener un riguroso análisis de la praxis.

De esa práctica de la que poco se habla y mucho se aprende, la acción comunitaria, quizás estemos frente a un proceso de construcción identitaria basada en la etnicidad de nuestros pueblos pero nos ha ganado la efervescencia electoral y nos arrastra el fenómeno de la globalización, tanto, que al igual que se borran los principios ideológicos en los partidos, estamos olvidando nuestra esencia propia de organización.