viernes, 19 de junio de 2015

Una deuda pendiente con la democracia: Oaxaca después de las elecciones

Imagen.:http://otra-educacion.blogspot.mx/2012/09/disputamediaticaporlaeducacion.html 

Por. Russell Mariano
Un proceso electoral más, una contienda política entre partidos, en las recientes del pasado 7 de junio, infinidad de propuestas de trabajo, muchas dispersas del quehacer legislativo, el objetivo era uno, sumar votos, las formas de atraerlo poco importaban, un instituto, como árbitro, debilitado frente a las irregularidades en su desempeño, denuncias sin castigo, amenazas de sanciones reducidas al mínimo, pareciera que lo evidente para el ciudadano no lo era para el Instituto Nacional Electora (INE), lo característico para el desarrollo de las mismas se resume en el blindaje emanado de la federación por la amenaza de un boicot electoral, definitivamente un escenario complicado.

Lo expuesto en el primer párrafo solo describe la posición de las instituciones, sin embargo, la gran interrogante es otra ¿Dónde queda el papel del ciudadano? En efecto, vayamos a la descripción de lo que encierra la democracia, la que se conoce cómo el gobierno emanado del pueblo, de las mayorías, a lo que en la actualidad, por lo complicado que le resulta al Estado desenvolverse democráticamente, el planteamiento académico opta por darle el nombre de democracia de representación.

Y con eso nos quedamos, con la representación. Pues bien, comprendemos entonces que el papel de la ciudadana y el ciudadano, en todo proceso electoral, y bajo el precepto democrático, es el sector más importante en este ejercicio político, pero ¿Qué sucede en la práctica?

Para responder a esa interrogante, primero; Sin la participación ciudadana, como votante, en todo proceso electoral, éste sería nulo, segundo; El papel de los partidos políticos, no solo se centra en campañas electorales, al contrario, teóricamente debieran de fomentar la cultura política, la participación social, el desarrollo de políticas que incidan en el desarrollo democrático de todo Estado, cosa que difícilmente sucede, he ahí la primera decepción de la sociedad civil,  y tercero; contar con un instituto neutro encargado de la logística que permita a los contendientes competir en igualdad de condiciones, ya al inicio del texto queda expuesto la situación que goza dicho ente.

Vayamos a los resultados, en el caso de Oaxaca,  como en el resto del país, el abstencionismo es la única ganadora de la contienda, es el enemigo silencioso, es ese porcentaje que no vota, y al no votar, tampoco se siente identificado con las instituciones ni con el representante que haya resultado electo, situación que deslegitima el quehacer público, no es que se renuncie a un derecho político únicamente, esta expresión es un rechazo generalizado que se hace evidente en un proceso electoral, porcentualmente hablando, pero también en el transcurso del resto de las actividades institucionales, he ahí el rechazo a la función pública. Ahora en números, este 7 de junio, con la sumatoria de todos los distritos del estado, tan solo se alcanzó una participación de 34.43%, en contraposición el porcentaje restante se abstuvo, entonces ¿Quién gano y quien perdió en Oaxaca?

Por otra parte, revisando los archivos históricos del comportamiento electoral en Oaxaca, hablando de elecciones federales intermedias, en los comicios del 2003, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se hace de los 11 distritos, para el 2009 es la misma fórmula, y para éste 2015, el comportamiento es disperso, su votación se reduce significativamente, relativo a lo obtenido en el 2009 se estima la pérdida del 35% de votos a lo obtenido en las recientes elecciones, en paralelo la coalición Partido de la Revolución Democrática/Partido del Trabajo (PRD/PT) le arrebata cuatro distritos, una lectura que se analizará en otro escrito exponiendo la coyuntura del desempeño del gobierno local y federal respectivamente.

Para finalizar, a un año del relevo gubernamental en el Estado de Oaxaca, las fuerzas políticas en estas elecciones intermedias se fraccionan en tres, PRI, PRD y, el recién fundado MORENA. La diferencia porcentual en votos entre una y otra fuerza política es reducida, esa es la descripción desde los partidos, ahora bien, lo más importante ¿Cómo será el comportamiento del elector? ¿Volver, seguir o cambiar?







sábado, 6 de junio de 2015

Con botas militares, armamento, escudos y toletes, una respuesta a la movilización, un argumento para el desarrollo de la elección.

Foto. CNN México


Por. Russell Mariano
Fuerzas militares y de la policía federal arriban al Estado de Oaxaca, es el planteamiento que recogen diversos medios de comunicación para informar de lo que acontece en la entidad. Con ella se busca recuperar los espacios ocupados por profesores en acción de protesta a sus demandas.

En vísperas del proceso electoral, donde se elegirán a diputados federales para la próxima legislatura, claro ésta todos emanados de algún partido político, que de materia ideológica ni enunciarlo pues es evidente la ausencia idealista de quienes buscan ocupar un escaño en el parlamento, en el presente escrito solo me limito a escribir sobre el embate de la fuerza pública, bajo el argumento oficial de resguardar el proceso electoral para que la ciudadana y el ciudadano emitan su voto con seguridad, incluso se expresa que en resguardo de la ciudadanía llegaron los elementos castrenses, lo correcto es que vienen es reguardo de las instituciones, mismas que frente al proceso representan la herramienta sustantiva para desarrollar tal ejercicio, pues en sí dichas instituciones han perdido credibilidad frente a la población.

La celebración de comicios para la elección de representantes populares es prácticamente una fiesta democrática, como muchos la refieren, si nos basamos en ese señalamiento ¿Por qué en una fiesta tiene que haber centenares de militares, policía federal, estatal en posición de ataque? En primera, estamos de acuerdo que debiera haber seguridad pública para velar por los intereses ciudadanos, pues el comportamiento de los partidos políticos no necesariamente es cívica y de respeto, más bien pareciera que es una lucha por quién realiza la mejor fechoría sin ser sancionado y levantarse con el triunfo, eso es a lo que nos han acostumbrado, esa actitud es la que cobra la peor factura, pues es solo una de las causas del marcado abstencionismo, tema que convendría analizar en otro escrito, y que por razones de contextualización hacemos mención del concepto.

Lo que rompe con el esquema de una fiesta democrática, es la presencia agresiva de la fuerza pública, sabemos que una intervención de tal magnitud solo responde a dos situaciones: la primera; que las instituciones se vean amenazadas por la ola de inseguridad que vive el país, la segunda; para resguardar las instituciones de las manifestaciones sociales, con la diferencia que un movimiento emanado de la clase trabajo responde a un agravio emanado del Estado, y qué éste último para mantener la “paz” social tenga que usar la fuerza pública en contra de sus gobernados.

Entonces cuando en un proceso electoral se blinda con una fuerza policíaca de asalto, inhibe la participación ciudadana, por el temor a un enfrentamiento entre manifestantes y la fuerza pública, aparte que militares patrullen las calles no es cosa menor, de esta acción lo que podríamos prever es que se acerca una de las elecciones con el mayor abstencionismo de la historia, en tanto si la demanda social es pronunciada y de grandes magnitudes, si las condiciones no son óptimas para celebrar elecciones, no debiesen desarrollarse en tanto no haya soluciones a las demandas sociales, desde otro punto, desarrollarlo con el apoyo de la fuerza, solo responde a una situación, beneficiar a quienes cuenten con el mayor número de voto duro, pues ya mencionamos la reacción frente a la presencia militar, el abstencionismo que muestra el hartazgo callado pues a las legislación en materia electoral poco le interesa que no se vote.

El cuestionamiento es amplio, blindar con la fuerza un proceso electoral debilita el sentido de la democracia, desacredita a las instituciones y hace evidente la ingobernabilidad, las necesidades sociales son muchas y el grito solo uno ¡Justicia!

viernes, 5 de junio de 2015

#EleccionesEnOaxaca2015 Gaceta/ediciónespecial


Espacio de difusión académica.
Edición especial del Consejo de Ciencia Política y administración Pública A.C.

Diálogo por la Costa *La Corrupción en México”




*La construcción de una sociedad participativa, no se resuelve en el discurso se visualiza en la práctica.”
(Sede San Pedro Pochutla)
Editorial
Oaxaca de Juárez, Oax. La participación ciudadana como elemento sustantivo en la relación sociedad-instituciones es prioridad para la construcción conjunta de acciones que fortalezcan el desarrollo integral de nuestros municipios, estado y país.

Frete a esta máxima el Consejo de Ciencia Política y Administración Pública Del Estado de Oaxaca A.C. y con el firme objetivo de promover espacios de participación ciudadana, donde las opiniones, ideas, propuestas y planteamientos convergen, un foro donde ciudadanía en general, representantes de asociaciones civiles, partidos políticos y servidores públicos en función, puedan dialogar mediante un esquema de participación recíproca, un ejercicio con valor social.

La convocatoria a participar en este espacio de dialogo y construcción conjunta se da a partir del trabajo que en medios electrónico e impresos se desarrolla, carteles promocionales distribuidos en escuelas y espacios públicos, el objetivo es uno; llamar a la participación ciudadana, a jóvenes y adultos que forman la parte activa del engranaje que da marcha a esta sociedad, trabajo de divulgación que convoco a más de 400 ciudadanas y ciudadanos, en su mayoría jóvenes reunidos en el salón haragal del Municipio de San Pedro Pochutla, Oax.. En ese sentido, la apertura fue universal, las tendencias ideológicas o de convicción partidistas no aplican, y no pueden considerarse cuando la pluralidad fue la esencia de su organización.

“La corrupción en México” fue el tema central de discusión, causas que lo originan y consecuencias de su origen, un mal que atenta contra la funcionalidad institucional y entorpece las relaciones entre individuos y fragmenta el tejido social expone en un principio el Politólogo Iván Montes Jiménez presidente del COCIPAP, quien además cuestiona el desempeño institucional en materia de trasparencia y rendición de cuentas, por su parte Jesús Russell Mariano hace una descripción de las diferentes causas que buscan explicar el origen de la corrupción, e incluso, dijo – algunos, con el ánimo de justificarse, atribuyen que la corrupción es un hecho cultural, pero no se atreven a relacionarlo con la formación, en otras palabras con la educación- así también, el Politólogo Jaime Dhair Arista Hernández, promotor de la cultura del participación en la región de la Costa, impulsor de este espacio de reflexión desarrollado en el Municipio de San pedro Pochutla, expone los estragos que causa la corrupción en los gobiernos, en sus tres niveles de competencia, hace énfasis en la construcción de acciones conscientes que permitan al ciudadano tener un mayor acceso a la información, que se fortalezcan los vínculos sociales y que OSC puedan cuestionar el quehacer público, por lo que resaltó la importancia de la participación de todos los asistentes para la construcción de una agenda de trabajo conjunto.

Concluida la intervención de los expositores, se da espacio a la participación del auditorio participante, de la cual resulto gratificante observar el entusiasmo de los jóvenes, mujeres y hombres, que conscientes de la situación por la que atraviesa su municipio, entidad y país, promueven más espacios de construcción como el ahora desarrollado en Pochutla, eso debemos replicarlo, en Huatulco, Puerto Escondido, en todos los municipios, en todas las regiones, manifestó uno de ellos.

Finalizando el presente encuentro con el exhorto ciudadano de seguir impulsando este tipo de foros de análisis, debate, diálogos y propuestas que conlleven a impulsar políticas o programas de participación ciudadana el Consejo de Ciencia Política y Administración Pública del Estado de Oaxaca estará emitiendo fecha del próximo ejercicio y presentando un documento final de las propuestas y acuerdos generados en esta Mesa de Dialogo por la Mixteca. Otras participaciones plantearon cuestionamientos concretos ¿Cómo lograr una sociedad más consciente?, otros más propusieron hacer movimientos de libre expresión bajo las normas cívicas que ello representa, se planteó generar acciones que promuevan la equidad de género, y que lo propuesto es éste ejercicio de trabajo en Pochutla se lleve a la práctica, compromiso que todos asumieron.


martes, 19 de mayo de 2015

El papel de los partidos políticos ante la crisis de confianza y credibilidad social./¿Votar o no votar?



Por. Jaime Dahir Arista Hernández/Politólogo
Es evidente para el grueso de la ciudadanía mexicana la caída vertiginosa de la credibilidad y la confianza de las instituciones denominadas, principalmente los partidos políticos cuyas funciones dentro de una democracia representativa es elemental. Varios instrumentos de medición de la opinión pública en México, demuestran que los partidos políticos se enfrentan a una crisis profunda en aquéllos aspectos fundamentales para el desarrollo  de un clima social favorable para el establecimiento de un régimen, sistema o gobierno democrático.

Inclusive se podría argumentar que a la crisis de los partidos políticos se suman otros factores que detonan de igual forma en situaciones de gravísimas consecuencias para la sociedad mexicana. Amplias zonas del país se encuentran bajo dominio violento y cuasi absoluto del crimen organizado: la corrupción e impunidad rampantes de los gobiernos en sus tres niveles (desde alcaldes municipales hasta el propio presidente de la República); una economía nacional que empeora cada vez más, débil y sujeta a las variables externas; la inseguridad pública acrecentada de forma exponencial (derivada en buena parte del desempleo generalizado que prevalece en el país), entre otras.

Sin embargo, la crisis de credibilidad y confianza de los partidos no es gratuita; se debe a un sinnúmero de atropellos a la ciudadanía, a las instituciones del Estado y a la democracia misma. Las causas de mayor empuje están vinculadas con la deficiente (por no decirlo de otra manera) representación política de los partidos cuando se convierten en  gobierno, la corrupción política de las cúpulas dirigentes, el desdén de las élites partidistas por las prácticas y los procesos democráticos en la definición de candidatos a puestos de elección popular, que cabe señalar, la mayoría de las veces no corresponden a las expectativas de militantes, simpatizantes y/o ciudadanos en general, sino a la lógica de los intereses de los grupos de poder dominantes.


Ante este escenario poco alentador para la participación ciudadana en el proceso electoral intermedio, se abre un intenso debate académico, mediático y público sobre el comportamiento de los partidos, su rol en nuestra democracia y el papel del ciudadano en las elecciones. El planteamiento es ¿Votar o no votar? Incluso, de manera más precisa, sería ¿Votar o abstenerse de hacerlo?

Es decir, ejercer un derecho consagrado en nuestra constitución política o simplemente, a manera de protesta, no ejercerlo, dado las condiciones actuales, en donde los actores partidistas han borrado sus fronteras ideológicas, utilizan el clientelismo electoral como fórmula para la consecución de apoyos electorales, sus ofertas políticas osan en la demagogia y están desconectadas radicalmente de las problemáticas nacionales. El argumento central es que “todos son iguales” y por lo tanto da lo mismo votar por uno o por otro, si las cosas no van a cambiar, permanecerán iguales.

Sin embargo, los defensores de este planteamiento se olvidan que el fundamento de la democracia liberal es la representación política que se sustenta en el voto ciudadano en las elecciones populares. Grosso modo, el voto ciudadano es uno de los más poderosos derechos de los hombres y mujeres a través del cual se pueden manifestar posiciones a favor o en contra de la gestión del gobierno en turno; es decir, se puede votar por la continuidad o por el cambio.

No votar en cambio, significa entre otras cosas, anularse, no participar, no actuar, no ejercer nuestros derechos políticos, lo cual no tendría un impacto positivo en el actual electoral, pues el entramado institucional es estrictamente cuantitativo, no cualitativo; por lo tanto, cualquier candidato de uno de los partidos políticos podría ganar con un solo sufragio a su favor y sería, con un voto, alcalde, diputado local o federal, o gobernador.

No votar traerá consecuencias mucho más negativas para nuestra endeble democracia, orillaría a los ciudadanos a olvidarse de una buena vez y para siempre de las elecciones como el método pacífico y democrático para la elección de sus gobernantes. Impondrían la idea errada del camino de la violencia para la consecución del poder público.

  

jueves, 14 de mayo de 2015

Propuestas desgastadas y hartazgo social/¿Votar o no votar?



Propuestas desgastadas y hartazgo social

Por. Félix Hernández Monterrosa/Politólogo.
El próximo 7 de Junio los ciudadanos saldremos a votar para elegir a quienes nos representarán en el parlamento legislativo, mismos que aprobarán o reformarán, según sea el caso, las leyes que nos rigen.

De ese principio, hay una interrogante esencial ¿Cómo promueven el voto? Es palpable que de infinidad de propuestas presentadas por los candidatos pocas son viables, del otro lado hayamos una enorme decepción por parte de los ciudadanos para/con la clase política. La réplica del slogan “por un mejor futuro” que por años se ha venido replicando y que pareciera que aún pasa desapercibida entre los ciudadanos, la realidad es otra pues es causa de la grave antipatía hacia los actores políticos.

Y es que pareciera que las campañas políticas nacen de la ficción, partiendo de las promesas sin sustento donde el candidato  simplemente toma las necesidades palpables de los ciudadanos y pacta supuestas soluciones, en ellas podemos encontrar compromisos de pavimentación de calles, alumbrado público, salud universal, mayor seguridad, agua potable, entre otras más, que en sus tres años como legislador, enfocados en las elecciones del 2015, le será imposible cumplir, además dichas acciones por principio le competen al poder ejecutivo, logrando así un círculo vicioso de promesas inviables y de un pronunciado hartazgo social.

Así también,  la falta de preparación de los candidatos y no teniendo muy en  claro las funciones de un legislador, evidenciado en sus propuestas de trabajo, la utilización de la curul pasa a ser como un trampolín a futuros puestos políticos, situación que hace muy difícil que estos desempeñen un papel importante en la discusión o aprobación de leyes de trascendencia nacional y de alto impacto para el bienestar de la sociedad, siendo así, pareciera que las élites políticas son quienes toman las decisiones con intereses marcados por parte de los poderes fácticos.

Cómo planteamiento genérico del quehacer parlamentario he aquí algunas de las principales funciones de un legislador según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
  •            El derecho de iniciar, discutir y aprobar leyes o decretos
  •      Aprobar anualmente el Presupuesto de Egresos de la Federación, previo examen, discusión y, en su caso, modificación del Proyecto enviado por el Ejecutivo Federal.
  •   Gestionar mediante las dependencias de administración pública soluciones a problemáticas que aquejen a los ciudadanos

Por otra parte, hago mención de algunas causas que inciden en la gravedad de la crisis de representación política:
  •          Una ciudadanía desinformada respecto a las funciones de un legislador
  •          Promesas desgastadas e inviables al corto plazo.
  •          Cotidianidad de actos de corrupción sin castigo alguno
  •          Ausencia de una cultura política participativa por parte de los electores


“Mantener desinformado a los electores ya no es una buena estrategia”


Lo ideal en este sentido sería que los candidatos propongan, en base al estudio sustentado, leyes viables y adecuadas al contexto de desenvolvimiento, hacer campañas congruentes y éticas, así también informar a los ciudadanos sobre las funciones y alcances que un legislador o postulante de los partidos políticos en conjunto pudieran lograr en tres años, más certeza menos demagogia.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El ciudadano y las elecciones/¿Votar o no votar?


El ciudadano y las elecciones 

Por. Jesús Russell Mariano Peláez/Politólogo y administrador público 
Mucho se habla de campañas electorales, y los partidos políticos, principalmente, muestran sus mejores estrategias, si las tienen, para conquistar el voto del electorado y levantarse con el triunfo, de manera muy general esa es la intención de todo partido, sin embargo, existe la otra parte, la del ciudadano, claro, todos nosotros, quienes a fin de cuentas acudimos a las urnas a emitir nuestro voto, ese amplio porcentaje que en cada elección se vuelca más por el abstencionismo, y hoy más pronunciado, el voto nulo. 

¿Qué representa ser ciudadano? 

Pues bien, como ciudadanos empecemos a conocer nuestros derechos en materia política, y ésta se encuentra establecida en la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos en su Articulo 34. Que textualmente dice: Son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: 

  1. Haber cumplido 18 años, y 
  1. Tener un modo honesto de vivir. 

Y en su Artículo 35.- Son derechos del ciudadano: 
  1. Votar en las elecciones populares; 
  1. Poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación; 
  1. Asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país 

Como lo expone la misma constitución, nosotros como ciudadanos tenemos libertad para votar y ser votados, pertenecer o no pertenecer a un partido político, e incluso existe la posibilidad de candidaturas ciudadanas, estas últimas en desventaja frente a las candidaturas por partidos, no se tiene registro de triunfo alguno por esta vía. En este número solo nos limitaremos al papel como votante. 

Para contextualizar un poco nuestro tema,  habrá que mencionar que el sistema político en México está padeciendo una grave de representación, pues en general con menos del 30% del electorado se define a un candidato ganador y en ocasiones el total de votantes no logra alcanzar el 50% del total de la lista nominal, esto significa que hay mucha apatía, las cosas no marchan bien. 
De esta situación surge una gran interrogante como ciudadanos 

¿Votar o no votar? 

Como ya se ha mencionado de nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos, la respuesta que usted dé a la interrogante es respetable, y solo para abonar en el tema, me permito describir, muy brevemente, lo que sucede con la acción que como sociedad adoptemos. 

Voto o voto efectivo: a grandes rasgos el acudir a una convocatoria de la entidad comisionada para desarrollar un proceso electoral, de inicio a fin, y emitir nuestro voto por X partido u candidato independiente se puede considerar como valido, en sumatoria con esta acción se designan representantes, según sean los espacios de contienda en turno. 

Voto nulo: cuando usted acude a la urna a emitir su voto y por error o conciencia propia anula su voto, éste no es válido para ningún candidato y se contabiliza como su nombre lo indica, con esta acción usted está participando, sin embargo, bajo los bases legales en materia electoral, no influye en los resultados. 

Abstencionismo: hace referencia a la resistencia ciudadana por acudir a las urnas a emitir su voto, la mayor queja citada por doquier, es la famosa frase de “No me interesa la política” con esta acción usted deja que decidan por usted, otro factor importante, si el número de abstencionistas es mayúsculo, algo está muy mal y las instituciones deben buscar resolver éste problema. 

Con ambas acciones existen resultados y hay un ganador, pues hasta ahora legalmente es válido que así solo una persona salga a votar existe un ganador y es el que haya obtenido el mayor número de votos. 

Así que, si como ciudadano usted opta por alguna de las tres propuesta está contribuyendo en la construcción de un todo, consideremos que si optamos por votar, es una muestra de participación que no debe quedarse en la urnas y se vuelque en una decisión colectiva de vigilancia para exigir resultados, un número elevado de ciudadanos puede incluso promover una consulta popular, o en otros caso la revocación de mandato. 

Por otra parte si se opta por el voto nulo, se emite el mensaje de querer participar pero no se está de acuerdo con las propuestas, y toda vez anulado el voto demandar seguimiento legal para demandar sea considerado como una exigencia para mejorar el desenvolvimiento de las instituciones políticas. 

Y por último el abstencionismo, acción que aqueja y vulnera la legitimidad de los gobiernos, pues con la marcada apatía se genera el escenario perfecto para que un grupo reducido pueda decidir una contienda electoral. 

A manera de conclusión, la participación ciudadana es importante, y como democracia es su estandarte, ya muchos lo han citado que es un gobierno del pueblo y para el pueblo.