viernes, 27 de mayo de 2016

¿Por qué votar? Entre la teoría y la praxis



Ramón John López Morales*

RESUMEN

El voto tiene un marco tanto histórico como teórico, se sustenta en la evolución de su conceptualización así como las distintas características que adquiere según el país que lo asimile, desde los estados griegos hasta las naciones de la época contemporánea. Aunque en principio estuvo limitado a ciertos requisitos para participar, conforme trascurrieron los siglos se incorporaron distintos sectores sociales. En México, a partir de la conformación del Estado posrevolucionario se instauraron las  bases para transitar de un gobierno dominado por los militares hacía uno de instituciones, esta reconstrucción propició la  formación del sistema político mexicano, en el cual presidencialismo y partido hegemónico tuvieron un rasgo autoritario por siete décadas. Los cambios que pugnaron por una mayor apertura democrática fueron en esencia, impulsados por movimientos sociales que requerían de más participación política, lo que se logró bajo la represión. Quedan las perspectivas de consolidar una democracia que hasta el momento se ha definido más como una alternancia, siendo la defensa del voto el poder lograr los cambios.

Palabras clave: voto, sufragio, elecciones, participación social, cambio, democracia, autoritarismo, sistema político, presidencialismo, partidos políticos

Introducción:
A nivel mundial se puede aplicar el método comparativo en la ciencias sociales para inferir las características que adquieren algunos conceptos aplicados a diferentes modelos, en el caso del voto, entendido como un ejercicio democrático, como parte de las instituciones de la democracia y como instrumento de cambio, tiene distintos matices según la nación donde se analice. El sustento histórico nos indica que el voto se utilizó y se defendió para transformar sociedades, aunque en nuestro país no se apegó a los cánones académicos, durante décadas fue utilizado para “legitimar” un régimen que no acepto reglas claras e igualdad de condiciones para competir por el poder político, al contrario se distinguió por su carácter represivo, y los logros como mayor competencia partidista y participación social todavía tiene amplio margen de maniobra para que se logre instituir la democracia como lo indica su definición, por ello el voto se convierte en esa llave para abrir el candado de lo que ahora es alternancia.

Surgimiento y práctica del voto

Hablar y escribir sobre el voto o sufragio nos remite al ejercicio ciudadano dentro de un sistema democrático, por el cual las mayorías se sobreponen a las minorías gracias a la oferta de los partidos políticos para acceder al poder marcando la separación entre gobernantes y gobernados; en general esa es la visión sustentada en autores que van desde los clásicos griegos hasta los contemporáneos en ciencia política, derecho electoral, partidos políticos y disciplinas afines; los orígenes de la democracia y por supuesto donde se manifiesta el voto, se remontan a las ciudades griegas, en especial la Atenas del siglo V, en donde se discutía en la Asamblea los asuntos de interés público[1] por parte de los ciudadanos libres. El trinomio voto-democracia- elecciones, no es algo finiquitado, es un proceso en continua mejora, distintos episodios a lo largo de la historia nos remiten a las imperfecciones de los sistemas de participación social. En la misma Grecia antigua tanto las mujeres como los esclavos de las polis estaban marginados de tales decisiones; tuvieron que pasar varios siglos para que nuevamente surgiera con vigor ese trinomio como sucedió durante la Asamblea Nacional de la Revolución francesa de 1789 e interrumpida con la ascensión de Napoleón Bonaparte en 1799, aunque no se detuvo la caída de las monarquías o territorios como sucedió más tarde con la independencia de las colonias españolas;  en este marco de nuevas ideas políticas, emergen trece colonias inglesas[2] que se declaran independientes el cuatro de julio de 1776, así nacen los Estados Unidos, sin embargo hacia 1965 la Ley de Derecho al Voto sancionaba las prácticas discriminatorias hacía la población afroamericana en su derecho a sufragar[3], situación contradictoria para un país que se jactaba de proteger las libertades y los derechos civiles. Este esbozo nos plantea ¿Por qué votar? La historia y la teoría nos lo demuestran, tuvo como objetivo defender las decisiones emanadas en el seno de la sociedad que busco una profunda trasformación en un sistema económico y político, de finiquitar con las reminiscencias feudales y absolutistas para dar paso a las llamadas democracias liberales, mientras que en las naciones bajo el colonialismo hispano y portugués  se enfrascaban en definir su configuración político-administrativa.

El autoritarismo del sistema político mexicano

En el caso de México, en las primeras décadas del siglo XX antes de la conformación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929[4], los partidos políticos surgían en torno al caudillo regional o estatal, tiempo después en forma gradual los llamados clubs tuvieron mayor estabilidad y permanencia para forjar la institucionalidad requerida y no depender de las coyunturas políticas, sin embargo el voto no era un mecanismo de legitimidad ciudadana, simplemente se convirtió en un instrumento del régimen para obtener el triunfo  de la reciente clase política surgida del Estado posrevolucionario; en provincia los estados se convirtieron en auténticos califatos donde el gobernador era en amo y señor de los destinos de los ciudadanos cuasi súbditos, entre los casos más representativos del caciquismo fueron los de Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí y de Maximino Ávila Camacho en Puebla; prácticamente el voto sustentó un poder presidencial que no buscaba instaurar una democracia en su real concepción, era el requisito para demostrar la “participación” de las “fuerzas vivas de la revolución”, y la competencia entre los mismos aspirantes del partido consistía en demostrar quien alcanzaba más votación sea cual sea el método utilizado; la caracterización que forjó al PNR transformado en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y en su más acaba expresión en Partido Revolucionario Institucional (PRI), -que permanece hasta nuestros días- mantenía la tendencia de ser el partido hegemónico con control absoluto de los órganos electorales –que puede ser un buen tema para otra aportación-, los avances en materia electoral fueron lentos y esporádicos, el voto femenino se logró hacia 1953, antes solo lo ejercían los varones, y la edad legal de 18 años para votar se aprobó en 1970 ¿y el voto? La política de masas del cardenismo bajo el corporativismo le proporcionó en demasía la cuota de sufragios durante años, el voto se convirtió estadística de “popularidad” para los candidatos oficiales sin más valor que un referéndum para el mismo aspirante al cargo de elección popular. Los candidatos de oposición le proporcionaban esa “competencia” requerida hacia el exterior y con base en la ley electoral dibujaban una “democracia” de quedaba en el papel al momento de contrastarla con la realidad. Tanto el Presidente como los gobernadores utilizaron en forma discrecional el uso de la fuerza, y por tal, el aparato de la administración pública quedaba a su disposición, en consecuencia los órganos electorales[5] federal y estatal no fueron la excepción.  

La presión social como instrumento de cambio

La apertura del régimen autoritario hacia uno de mayor competitividad electoral se debió en gran medida a la movilidad y presión social[6], nada fue obtenido por gracia de la clase gobernante o por “convicción democrática”, tampoco se puede negar la aportación de los partidos políticos no obstante fueron menores dado que estuvieron acotados y también reprimidos, y otros más supeditados a los designios del PRI. Entre los primeros se situaron el Partido Acción Nacional (PAN), y el Partido Comunista; en los segundos se recordarán por su funcionalidad al Partido Popular Socialista (PPS) y al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). En la medida que la presión social generada por un evento de gran magnitud e impacto provocaba síntomas de inestabilidad, los partidos de oposición fueron la única vía para canalizar las inquietudes de los sectores disidentes, el partido hegemónico por el contrario, se apegó a la figura presidencial como apéndice de sus decisiones. La obstrucción y la represión eran parte del sistema político mexicano que se situaba como luz y sobra, paradigma de naciones con inestabilidad social o con falta de consensos para lograr acuerdos a fin de gobernar; el presidencialismo, el corporativismo y el partido hegemónico respondían a la ejemplar gobernabilidad que permaneció por más de 70 años. Así como el Presidente de la República mantenía la sumisión del Poder Judicial y del Legislativo, a su imagen y semejanza los gobernadores repitieron el mismo esquema con los congresos locales y el poder judicial estatal. De igual forma disponía de los aparatos de represión para sofocar cualquier intento de disidencia, por lo que se establecía un amplio control y de gran magnitud, ”Estamos frente a una dictadura muy peculiar pues sus rasgos militares son tenues pero cuyos controles burocráticos y policíacos son fuertísimos”[7], son incontables los hechos donde la policía y el ejército reprimieron tanto a grupos sociales como a la población para mantener la llamada “paz social”[8]. En el recuento de estos hechos quedan partidos como la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM) liderados por Miguel Enríquez Guzmán, el PAN, el PC, luchadores sociales como Rubén Jaramillo, guerrilleros como Genaro Vázquez, Lucio Cabañas, hechos como en Aguas Blancas, El Charco, movimientos sindicales entre ferrocarrileros, magisterio, médicos, electricistas y cientos de casos más registrados como evidencia de ese régimen que impuso a sangre y fuego el control político de toda una nación.     

Condiciones y perspectivas del voto

A juicio personal son dos sucesos que inciden en las aperturas del sistema político mexicano: el movimiento estudiantil de 1968 y el levantamiento zapatista de 1994. Ambos marcarían en forma indirecta la importancia del voto para decidir en las decisiones de gobierno. El primero obligó a pensar en la crisis de institucionalidad e impulsar la reforma electoral de 1977[9] para dar mayor apertura a los partidos de oposición. El segundo reforzó los mecanismos de participación electoral en una nueva institución con mayor margen de decisión y acción al entonces Instituto Federal Electoral (IFE). No obstante desentrañar el impacto y el significado para nuestro país se torna un tanto complejo, pues en la mayoría de la ciudadanía ejerce el voto aunque no tiene idea de la dimensión de lo que representa como acción trasformadora; la apatía, el desinterés, la falta de información, el proceso de reformas al sistema electoral, el clientelismo, el corporativismo de los partidos políticos y los intereses de la clase gobernante interactúan para que se establezca una especie de cortina de humo, donde solo la clase política se beneficia de este ejercicio democrático, y pocos, muy pocos tengan conciencia de lo que implica, y pese a discutirse si estamos en una democracia o en una alternancia de partidos, en la realidad quedan dudas por el uso que se le asigna al voto equiparado como mercancía de cambio y no como fuerza cambio. Y entonces ¿Por qué votar? Porque es la única forma dentro del sistema legal de participación, de incidir activamente hacia la clase gobernante y los partidos políticos, el voto cristaliza la inquietud política del individuo que toma conciencia de lo que implica sufragar para mejorar en los niveles económicos y sociales, sin embargo existe el voto inconsciente que se regala a cambio de una despensa, de un juguete, de un bulto de cemento, o de cualquier objeto que no tiene más valor que demostrar la indiferencia para el sufragio, que por siglos se logró incluso con sangre. Votar es el ejercicio de nuestra conciencia y voluntad, es parte de una práctica con siglos de continuo ejercicio y perfeccionamiento, dentro de un marco teórico como instrumento de cambio el derecho a utilizarlo como un acto de libertad inalienable no tiene precio y ojalá no se desperdicie, o sea catalogado como voto inútil y esto se puede evitar estableciendo un binomio entre teoría y práctica del voto.   

* Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, pasante de la Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos por la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; sus líneas de investigación son: partidos políticos, sector energético, sector salud, cuestiones étnicas y administración pública.

Referencias bibliográficas

-       Aguilar Mora, Manuel (1989) Huellas del porvenir, México, Juan Pablos Editor
-       González Casanova, Pablo (1993) El Estado y los partidos políticos en México, México, Ediciones Era
-       Huacuja R., Mario y Woldenberg, José (1976), Estado y lucha política en el México Actual, México, Ediciones El Caballito
-       Levy, Daniel y Székely, Gabriel (1985) Estabilidad y Cambio, paradojas del sistema político mexicano, México, El Colegio de México
-       Paine, Thomas, (1944) Los Derechos del Hombre. México, Fondo de Cultura Económica
-       Salazar Mallén, Rubén, (1980) Desarrollo del Pensamiento Político. México, UNAM.
-       Zinn, Howard, (2006) La otra historia de los Estados Unidos. México, Siglo XXI Editores,

-       Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (2003), Evolución histórica de las instituciones de la Justicia Electoral en México, México, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación



[1] Sobre este tema existe una amplia literatura, véase: Salazar (1980)
[2] Es innegable la influencia de las ideas de la Revolución Francesa en el movimiento de independencia de las 13 colonias británicas, véase Paine (1944) y Locke (1989)
[3] Para mayor referencia a este contradictorio contexto en Estados Unidos, consulte: Zinn (2006)
[4] Dentro de los estudios más completos sobre el origen del PRI se encuentra el texto de El partido de la revolución institucionalizada. Consulte: Garrido (1987)
[5] Para mayor amplitud del tema electoral véase la referencia bibliográfica al final del documento.
[6] Entre los textos clásicos sobre la sistemática represión del Estado mexicano consulte: Huacuja R. y Woldemberg (1976)
[7] Manuel Aguilar Mora (1989) Huellas del porvenir. México, Juan Pablos Editor, 128
[8] Daniel Levy y Gabriel Székely (1985), Estabilidad y cambio, paradojas del sistema político mexicano. México, El Colegio de México,
[9] Pablo González Casanova (1993), El Estado y los partidos políticos en México, México, Ediciones Era

viernes, 20 de mayo de 2016

La conquista del voto y los avances hacia la democracia.


 
http://www.portalprogramas.com/milbits/imagenes/Voto-por-Intenet.jpg
 Redacción
-El voto tiene un marco tanto histórico como teórico, se sustenta en la evolución de su conceptualización así como las distintas características que adquiere según el país que lo asimile, desde los estados griegos hasta las naciones de la época contemporánea. Aunque en principio estuvo limitado a ciertos requisitos para participar, conforme trascurrieron los siglos se incorporaron distintos sectores sociales.

-En México, a partir de la conformación del Estado posrevolucionario se instauraron las  bases para transitar de un gobierno dominado por los militares hacía uno de instituciones, esta reconstrucción propició la  formación del sistema político mexicano, en el cual presidencialismo y partido hegemónico tuvieron un rasgo autoritario por siete décadas. Los cambios que pugnaron por una mayor apertura democrática fueron en esencia, impulsados por movimientos sociales que requerían de más participación política, lo que se logró bajo la represión. Quedan las perspectivas de consolidar una democracia que hasta el momento se ha definido más como una alternancia, siendo la defensa del voto el poder para lograr los cambios.

Es un breve resumen del artículo “¿Por qué votar? Entre la teoría y la praxis” del Politólogo Ramón John López Morales, mismo que será publicado en la Gaceta Apuntes Políticos y de Administración Pública #EdiciónEspecial del proyecto Académico del COCIPAP-OAXACA. El el texto completo se aborda la importancia del voto, desde el enfoque teórico y los procesos históricos que ésta tuvo que cursar para presentarse como es hoy, en ese sentido, el voto en México tiene una carga emblemática en los logros de la participación ciudadana, sin embargo, aún no podremos decir que el sufragio es la máxima expresión ciudadana pues elección tras elección se adhieren mecanismos de observancia y evaluación, tanto institucional como social, para alcanzar un ejercicio más pleno.




martes, 10 de mayo de 2016

MORENA con sus expectativas a la alza.

En vísperas de la jornada electoral: Permanencia o transición en Oaxaca
Por Russell Mariano
Cuadro 1.
A escasos 26 días de celebrar los comicios en el estado de Oaxaca para elegir un gobernador, 25 diputados (as) por mayoría relativa y 153 concejales municipales, el escenario político no es muy claro, y hao referencia únicamente a la intención de voto partiendo de la gran interrogante ¿Quién puede ser el próximo gobernador de Oaxaca? buscando exponer los factores causales mediante un análisis histórico del comportamiento electoral a nivel local y federal, para posteriormente señalar las causas que han orientado la preferencia del electorado así como las decisiones que pudieran restarle o sumarle votos a un partido o candidato, aclarando que las conclusiones aquí vertidas se fundan en datos concretos obtenidos de los diferentes órganos electorales.

Ya muchas casas encuestadoras han levantado muestras que les permiten tener una percepción del momento sobre la preferencia del electorado situación que no analizaremos bajo ninguna circunstancia en esta redacción, pues como hemos señalado nuestro ejercicio es un comparativo de los resultados históricos. Pues bien, Oaxaca es una de las entidades que en los últimos años ha vivido experiencias, en materia electoral y de gobierno, muy diversas, y hasta experimentales podríamos llamarle; en el 2006 la gran represión, en el 2010 la llegada de un gobierno de coalición izquierda-derecha, con elecciones intermedias (2007-2013) cargadas hacia el PRI y ordinarias (para gobernador) inclinándose hacia la “Izquierda”, tanto en el ámbito local como en el federal.



Cuadro 2.
Dada la circunstancia del hermetismo político y sin una clara ventaja de un candidato sobre otro rumbo a las urnas, partimos del caso de un partido político reciente que en la pasada elección federal, para renovar la cámara de diputados, ha obtenido el tercer sitio como fuerza política, en el Estado de Oaxaca, desplazando al cuarto sitio al Partido Acción Nacional (PAN), nos referimos a MORENA (véase cuadro 2). Para entonces, a un año de haber obtenido su registro sus resultados han sido muy favorables, ahora bien, ya con una experiencia electoral y con dos años de trabajo sistemático, para las elecciones del 5 de junio las expectativas crecen. Las razones son muchas, una de las principales es el emblema de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como icono representativo de éste partido, y estamos ante un escenario, muy similar al ocurrido en 2010 cuando los votos favorecieron a Gabino Cué, para ese entonces el apoyo abierto de AMLO, con una muy alta aceptación hacia el 2012, a ese proyecto influyo significamente en los resultados, sin embargo, hoy en día, aunque la campaña de posicionamiento del partido ha sido estratégica la figura de Salomón Jara criticada mediáticamente no abonaba a la suma de votos, pero en el transcurso de la campaña se ha desarrollado un trabajo de base que empieza a revertir esta situación y a aumentar las probabilidades de sumar. Por otra parte, al referir que la aceptación del electorado por la imagen de AMLO es determinante, como se puede observar en el cuadro 1, en el 2006 y 2012 donde el efecto Obrador coloco en el congreso a diputados postulados por su partido.


Con el comparativo y cruce de los resultados electorales, tanto locales como federales, podremos observar que, para este caso, MORENA tiende a crecer y obtener resultados bastante favorables en estas próximas elecciones, teniendo en cuenta que si bien AMLO es el estandarte, por la empatía con el electorado, en muchos casos la designación de candidatos a las diputaciones y municipios con antecedentes políticos criticados mediaticamente podrán ser un factor que influya en un voto diferenciado, sin embargo, el efecto “cascada” ha prevalecido históricamente y en este proceso no hay indicios de ser diferente, sin dejar de lado que los errores de los otros partidos abonan e influyen en la decisión final del votante, como abordaremos en la continuación de este escrito el caso de la coalición PRD-PAN  y del PRI, con el mismo criterio y objetividad que la ciudadanía merece.

lunes, 2 de mayo de 2016

Redes sociales, el enemigo a vencer por la hegemonía partidista de Oaxaca.

Imagén. http://jerrybeller.com/social-media/

Por Russell Mariano.
El internet, como Tecnología de la Información y Comunicación (TIC), se ha vuelto una herramienta usual y practica para la sociedad mexicana, como medio de comunicación (interacción social) y como medio de información (noticias) principalmente, significa entonces que está en clara competencia con los medios convencionales (radio y televisión) con la única y gran diferencia de que la primera goza de una autonomía que le permite al usuario producir y reproducir su propia información alcanzando un grado de equilibrio competitivo con el resto de usuarios, caso que no ocurre con los medios tradicionales pues estos responden a objetivos predeterminados por el concesionario. Ahora bien, en una contienda electoral ¿Puede ser, el internet, un factor influyente en la forma de votar del electorado? Para responder a nuestra interrogante se analizarán dos aspectos: primero, el alcance efectivo del internet en México y, segundo, los casos que definan una clara evidencia del poder de las redes sociales a favor o en contra de un personaje, cabe señalar que en este punto nos enfocamos únicamente en el proceso electoral 2016 del Estado de Oaxaca y a manera de fundamento se citarán eventos representativos que nos ayuden a entender el fenómeno.

En el último dato presentado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) derivado de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) desarrollado en el segundo trimestre del 2015 en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el Instituto Federal de Telecomunicaciones, arroja que 62.4 millones utilizan Internet, siendo en promedio los jóvenes entre 18 y 34 años quienes más hacen uso del internet con un 76.5% del total de este rango de edad, es decir ocho de laca diez, en el rango de los adultos cinco de cada diez, observamos entonces que del total de usuarios de internet, en su mayoría, son jóvenes y adultos con derecho a voto. Ahora bien ¿Cómo hacen uso del internet? El 88.7 por ciento de los usuarios de internet lo emplearon para obtener información de carácter general, el 84.1 por ciento para comunicarse, ya sea a través de mensajería o correo electrónico, el 76.6 por ciento para acceder a contenidos audiovisuales y el 71.5 por ciento para acceder a redes sociales, observemos que el porcentaje más alto responde al acceso a la información, que aunque de carácter general, nos evidencia de que en promedio este usuario busca saber, no descartamos que durante esa búsqueda su objetivo sea contrastar alguna información, lo que obliga al político a publicar información veraz y oportuna, en caso contrario tiende a perder credibilidad y afinidad de su posibles simpatizantes. En el caso de Oaxaca, es uno de los Estados con menos cobertura de Internet, pues tan solo, en promedio, el 20% de los hogares cuenta con conexión a internet, lo que viene a fortalecer el acceso a la red en nuestra entidad es el uso de telefonía móvil con un 57.4% de usuarios, concluyendo así el primer aspecto sugerido.

Ese es el escenario del uso del Internet en México, ahora bien, abordando el segundo aspecto ¿Por qué habremos de considerarlo como factor relevante en una elección? Hasta hace poco los únicos medios que tenía el ciudadano para acceder a la información era la Tv y Radio, siendo la primera la que cubría casi en su totalidad los hogares mexicanos, teniendo una sociedad receptora sin posibilidades de ser emisora en algún momento, sin embargo, con la llegada del internet el manejo de la información entra en una dinámica acelerada de intercambio espontaneo e inmediato, logrando un espacio de interacción homogénea, cuando esto sucede, se genera un dialogo entre usuarios logrando aglutinar a miles de ciudadanos con una misma inquietud, la participación se ve más pronunciada, teniendo México la experiencia en las elecciones presidenciales del 2012 con el surgimiento del Movimiento #YoSoy132 que, movimiento que evidenciaba la tergiversación de la información de los medios convencionales, entonces, el internet a través de las redes sociales (Facebook principalmente) se vuelve una herramienta de movilización y participación colectiva, este hecho desestabiliza la forma racional de hacer política.

Cuatro años después, en Oaxaca, en pleno proceso electoral para renovar la gubernatura, el congreso local y concejales de los ayuntamientos regidos por el sistema de partidos, no es posible concebir estos comicios sin redes sociales, lo interesante es visualizar su orientación, está claro que los actores políticos habrán de presupuestar una cuantiosa cantidad de recursos para atender este rubro, ya sea para posicionarse o para contrarrestar el quehacer del contrincante, lo que es relevante especificar es el papel del usuario de internet, pues para Oaxaca, redondeando, un 60% cuenta con telefonía móvil, ese porcentaje de la población dispone de más información que lo puede orientar a tomar una decisión para sufragar el próximo 5 de junio, así como obtenerse o anular su voto. Con esta descripción entendemos que las redes sociales no pueden obviarse ya, y esto lo saben los actores políticos, es así como hemos podido observar que el PRI tuvo que buscar los medios para no ser avasallado por ese poder, que si bien señala a los opositores como atacantes, no podemos descartar que algún sector, no necesariamente partidista, habría de poder generar alguna campaña a favor o en contra de un actor político (véase http://www.proceso.com.mx/436818/en-redes-sociales-llaman-a-votar-murat-suben-video-noesdeaqui) ante este caso el PRI hace uso de las normas internas de uso de las redes sociales para vetar el video que desacreditaba a su candidato, en otros tiempos esto no hubiese importado, hoy el empoderamiento de los cibernautas es una constante.


Ante esta situación, nos dice la investigadora María Jesús Fernández y el investigador Francisco Javier Paniagua en su análisis sobre EL PODER DE LAS REDES SOCIALES EN LA POLÍTICA Y EN LOS MOVIMIENTOS SOCIALES que esta revolución tecnológica está dando lugar a un nuevo tipo de ciudadano, el ciudadano digital, y determinan que el poder de Internet para hacer avanzar la democracia por caminos más participativos, hace que este medio sea la “pesadilla” de dictadores y sátrapas y convertirse en “esperanza” de países en procesos de apertura, hecho que vuelve más interesante este proceso electoral pues la hegemonía de los partidos está siendo vulnerada, aunque en pequeñas proporciones, por el uso del internet como medio de comunicación, información y divulgación política.

jueves, 28 de abril de 2016

¿Quién es ciudadano oaxaqueño?: la discrepancia entre lo legal y lo legítimo

Imagén: http://institut02.blogspot.mx/


Por. Russell Mariano
La conjugación del vocablo electoral en la últimas décadas en México (también llamadas reformas políticas) han permitido, o mejor dicho, se han promovido, en la mayoría de los casos, para disminuir requisitos a cumplir por un individuo con intereses a candidatearse, y por otra parte, bajo el mismo objetivo pero a la inversa, obstaculizar el registro de alguna persona con los mismos fines electorales. Lo que no se ha debatido es el argumento teórico, científico y contextual que sustenten los cambios a las leyes electorales, y ante la ausencia de dicho ejercicio la figura de democracia se disuelve en la oscura niebla de intereses partidistas que alcanzan a cubrir la visión de las instituciones electorales.

En el presente escrito se aborda, en acuerdo a la relevancia del objeto de estudio, primero; la discusión del concepto de ciudadanía partiendo de las bases legales como principio fundamental que un individuo debe cubrir para contender por algún puesto de elección popular y, segundo; el comparativo de ésta con el concepto de identidad, que en el caso de Oaxaca para el proceso electoral 2015-2016 se ha buscado confundir la esencia con la práctica, que a semejanza de lo tradicional se enjuicia y luego se investiga, para superar este caso el camino es el análisis crítico-académico ¿Sería esto mucho pedir a las instituciones?. Ahora bien de lleno a nuestro tema:

¿Cómo se alcanza la ciudadanía?

Para responder a nuestra interrogante y desarrollar el primer punto, habremos de abordar directamente las bases legales en materia electoral de la Entidad, y en cuanto a nuestro tema se establece en el CÓDIGO DE INSTITUCIONES POLÍTICAS Y PROCEDIMIENTOS ELECTORALES PARA EL ESTADO DE OAXACA en su Artículo 2, fracción II, lo siguiente:

“Ciudadanos Oaxaqueños: para referirse a los hombres y mujeres que hayan nacido en el territorio del Estado, quienes sean hijos de padre o madre oaxaqueños y quienes teniendo una residencia mínima de cinco años en la Entidad, deseen ser considerados como tales, en los términos de la Ley, que sean mayores de 18 años y tengan modo honesto de vivir;”.

En atención a lo establecido por Código electoral, no se contrapone a los lineamientos constitucionales, ni federal, ni local, en tanto, cualquier individuo cubriendo los requisitos establecidos legalmente adquiere la libertad de ejercer sus derechos políticos electorales. Sin embargo, el tema radica en la residencia, ese espacio de tiempo en donde el individuo interactúa con su entorno, convive con sus semejantes y sobre todo cumple con sus responsabilidades ciudadanas. Vayamos a otro enfoque, obtener la constancia de residencia, por el periodo determinado que a petición del interesado convenga, no es objeción alguna para ningún ciudadano que la pretenda, basta con mostrar alguna evidencia simple, del recibo que fuese, para probar y obtener dicho documento (dejamos de lado el tema de que dicho requisito puede obtenerse sin prueba alguna).  Entonces, legalmente no hay manera de que los órganos electorales corroboren dicho requisito, lo que deja una clara evidencia de la fragilidad en las reglas electorales, pues no se puede distinguir una clasificación entre el ciudadano socialmente responsable (quien cubre sus obligaciones de ciudadano) y el ciudadano de bolígrafo.

Otro aspecto a considerar, que viene a abonar a la distinción representativa que embona el concepto de ciudadano es la percepción social, y al decir esto hago referencia al “sistema de cargos” de los municipios regidos por sistemas normativos internos. Esta forma de caracterización social hace referencia a que el ciudadano que pretenda representar a una comunidad, antes debió servir a la misma con “cargos” o responsabilidades emendadas, o voluntariadas, lo que da al individuo la categoría de ciudadano. Frente a esta cosmovisión de una generalidad de 417 municipios, lo argumentado por los órganos electorales queda muy cuestionado, entendemos entonces que el concepto de ciudadano establece obligaciones y responsabilidades, y que ambas, le confieren el significante, lo que viene a determinarse como la legitimidad. En otro sentido, “desde el enfoque neoliberal, el ciudadano adquiere ciertas responsabilidades, mismas que debe cumplir para ser aceptado en la sociedad. Por otra parte, de éste pensamiento emana una fuerte crítica al concepto tradicional donde, según su reflexión, se privilegian los derechos sobre las obligaciones” como lo establece Gilberto Guevara Niebla en su escrito sobre Democracia y Educación publicado bajo la serie de Cuadernos de Divulgación de la Cultura Política del Instituto Federal Electoral (hoy Instituto Nacional Electoral) descripción que refuerza nuestro planteamiento respecto al caso descrito.

Ya expuesto nuestro fundamento, por su parte el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca (TEEO), en su resolución al caso de Alejandro Murat,  observaron:

“…que en la actualidad no existe un concepto definido de nativo, lo que pone de manifiesto la presencia de lo que doctrinariamente se conoce como un concepto jurídico abierto o indeterminado. Por ello, de acuerdo con lo advertido en la Constitución Federal se puede interpretar su intención de no exigir a los nativos de una entidad federativa residencia efectiva para ser Gobernador, ya que se presume que éstos guardan un vínculo con el Estado, tales como; familia, amistades, relaciones, pertenencia, etc.”

La discusión se centra en la identidad no así en el tema central que refiere al concepto de ciudadano, lo que demanda de un análisis metódico para generar las adecuaciones elementales que establezcan los parámetros de igualdad de participación entre individuos en una contienda electoral.

Por último, la ciudadanía legitima es una atribución designada por el entorno propio de desarrollo, es decir, por consideración propia ningún ciudadano podría argumentar legitimidad alguna sino por el contrario es la misma sociedad quien determina y brinda esta caracterización a la persona, citando de nuevo la tradición histórica por la que se rigen 417 municipios -el sistema de cargos-, habremos entonces de decirle a esos ciudadanos, que rigurosamente determinan las características  de sus representantes, que aún falta por trabajar en las bases legales para equilibrar la igualdad en la participación política-electoral.

A manera de conclusión, en el caso particular de Oaxaca, la discusión sobre la ciudadanía del candidato del PRI es una determinante que evidencia la ambigüedad de las normas electorales pues deja un claro antecedente de que la interpretación de las leyes puede adecuarse al momento según convenga al sujeto y no a los principios y valores democráticos que con tanta efusión se pregona en toda jornada electoral.


jueves, 7 de abril de 2016

Convocatoria para presentación de artículos en la Gaceta APUNTES “Edición electoral” del COCIPAP A.C.


CONVOCATORIA
El Consejo de Ciencia Política y Administración Pública del Estado de Oaxaca A.C., convoca a estudiantes, catedráticos y profesionales en la Ciencia Política, Administración Pública y áreas afines a participar con una propuesta de artículo descriptivo-informativo que serán publicados en la Gaceta Apuntes Políticos y de Administración Pública del COCIPAP/OAXACA en marco al proceso electoral 2016.
BASES
Primera: De los Participantes
1. Podrá participar estudiantes, docentes y profesionales en el área de la Ciencia Política, Administración Pública y áreas afines.
2. Sólo se admitirá un artículo por autor.
Segunda: De la Temática
1. Los artículos a presentar deberán ser escritos bajo los siguientes ejes temáticos:
1.                  ¿Por qué votar?
2.                  Candidatos: Agenda de trabajo.
3.                  Candidaturas independientes.
4.                  Voto en el Extranjero.
Tercera: De las Condiciones que deben cumplir los artículos
1. Los artículos deben ser originales, inéditos y en español.
2. Los participantes deberán garantizar que no existen derechos de terceros sobre los artículos presentados y serán responsables de cuantas reclamaciones puedan formularse a este respecto.
3. Los trabajos deben cubrir las siguientes características:
1.                  Título.
2.                  Resumen (máximo 200 palabras).
3.                  Introducción.
4.                  Desarrollo del artículo (máximo 3.000 palabras. Contendrá: materiales, métodos, procedimientos, los sujetos de la investigación y observaciones, los resultados; y, conclusiones derivadas de los resultados obtenidos) y deberá estar escrito a doble espacio en Formato Word Arial 12, e interlineado de 1.5.
5.                  Citas o referencia bibliográficas.
* Resolución de gráficos y fotografías 300dpi.
4. Fecha límite para envió de trabajos 23 de abril de 2016.
5. Publicación de artículos seleccionados 2 de mayo de 2016.
6. Los trabajos deberán ser enviados de manera electrónica, en archivo adjunto, a la siguiente dirección de correo electrónico_ cocipap.oaxaca@gmail.com.
Cuarto: Del comité de revisión
1. El Comité de Redacción de APUNTES, una vez confirmado que el artículo cumple con las normas de estilo y contenido indicadas anteriormente, remitirá el artículo a dos expertos revisores anónimos para su revisión. La valoración atenderá al interés del artículo, su contribución al conocimiento del tema tratado, las novedades aportadas, las correctas relaciones establecidas, el juicio crítico desarrollado, las referencias bibliográficas utilizadas. Resuelto lo anterior se precederá a la notificación del estado de los participantes para posteriormente publicarlos según resuelva el comité a cargo en las fechas ya establecidas.



ATENTAMENTE:
“Disciplina y Consciencia Social”

Consejo de Ciencia Política y Administración Pública del Estado de Oaxaca A.C.

jueves, 3 de marzo de 2016

Grupos étnicos de Oaxaca y su participación parcial en el Proceso Electoral 2016.

 
Foto. http://i0.wp.com/www.elvistobueno.com.mx/site-2013/wp-content/uploads/2015/05/indi1.jpg?resize=600%2C300
Por. Russell Mariano
Un proceso electoral más, las mismas prácticas partidistas, el agotado discurso disperso de la realidad y cargado de falsedades será reiterativo. Una democracia suturada con los puntos más grotescos que pervierten por completo su identidad, podríamos llamarle con cualquier otro nombre menos con el suyo. En este escrito solo trataremos uno de los elementos más significativos de una democracia, la REPRESENTACIÓN.

Es indispensable retomar el distintivo de Estado que, frente al resto del mundo, identifica a Oaxaca; su DIVERSIDAD CULTURAL. Oaxaca y sus regiones, espacios geográficos donde en ella convergen más de una decena de etnias, pueblos enteros que representan el mosaico cultural, la riqueza lingüística y folclórica que ha representado a la Entidad en toda la historia, desde la constitución de la República Mexicana hasta el día de hoy. Entendiendo que México, como nación, inclina su forma de gobierno en una figura democrática y representativa, es justo ahí donde queremos llegar ¿Dónde ésta la representación?

Con 417 municipios considerados, electoralmente, de Sistemas Normativos internos, Oaxaca en términos de elección distingue las formas en las que cada pueblo designa a los integrantes de su cabildo municipal, forma que en otro escrito analizaremos a detalle pues la manipulación institucional es evidente en coalición con grupos políticos que buscan el control de los recursos públicos condenando a sus pueblos en el atraso total.

Ahora bien ¿Que sucede en el procesos de elección de los integrantes del Congreso del Estado? ¿Qué oportunidades tienen los grupos étnicos de tener representación en el parlamento local? Son interrogantes necesarias para explicar el proceso electoral en Oaxaca. Ya se mencionó el hecho de que gran parte de los municipios entran dentro de la categoría de sistemas normativos propios, así también, las razones que dan nombre a la identidad oaxaqueña, misma que se deposita en sus grupos étnicos. Para complementar, en números cuenta con una población “indígena” de 34.2% del total de sus habitantes, lo que en distribución parlamentaría representaría la tercera parte de curules en el Congreso local, así sería si habláramos de democracia.

En sustento a nuestro planteamiento, el señalamiento de exclusión responde a la disparidad entre normas legales y la realidad de los hechos, como lo podemos verificar en el acuerdo CG104/2004 del Instituto Nacional Electoral (antes IFE) que en uno de sus puntos sobre la consideración de la distritación electoral federal, expone que “se procurará la conformación de distritos electorales con mayoría de población indígena”, en el marco del mismo acuerdo en el 2005 se reconocen 28 distritos electorales federales considerados como indígenas. Si consideramos que el porcentaje de población nacional indígena es de 14%, se habría avanzado en la designación simbólica más no real.

Retomando la experiencia nacional y empatando los elementos ya expuestos en nuestro escrito

¿Por qué en Oaxaca no hay distritos electorales indígenas, cuando la tercera parte de la población pertenece a alguna etnia?

No es que no exista la demanda, sin embargo, para los grupos partidistas del Estado de Oaxaca no entran dentro de su proyecto político para las contiendas, es decir, pueden participar dentro de los partidos, como candidatos, y no fuera de ellos, lo que lleva a una cruel contradicción al tener 417 municipios con sistemas normativos propios. Por otra parte el folclor étnico en la indumentaria de los candidatos en campaña es pronunciada, como podemos observar en infinidad de imágenes donde candidatos y candidatas lucen vistosas vestimentas tradicionales, la razón de este desfile de ropa tradicional responde al gran número de votos que los pueblos indígenas representan para los partidos aunque a ellos se les niegue la representación política en el congreso del Estado de Oaxaca.

Podremos decir entonces que la identidad étnica funciona para las campañas no así para un proyecto integral que garantice la representación política en las instituciones, pues en la pasada redistritación local en el Estado de Oaxaca, no existió un pronunciamiento concreto del Gobierno de Oaxaca y Partidos Políticos para avanzar en el tema de la representación efectiva de los grupos étnicos frente al INE, lo que responde a una exclusión total en materia político electoral de este sector, en este caso la representación, de los grupos étnicos, no existe en el espacio que por excelencia ha sido construido para que los sectores sociales sean representados.

¡De esto callará el gobierno, los órganos electorales y los partidos políticos!