miércoles, 11 de enero de 2017

Cuando la demagogia viste al autoritarismo de democracia

Imagen. https://niunminutodesilencio.files.wordpress.com/2011/02/bg-ensura1.jpg

Por. Russell Mariano
Parto con una máxima del pensamiento liberal que diera al mundo luz en materia de derecho a la libertad fundada en la teoría y demandada en la práctica, aquella que en un juego de palabras se compone de la siguiente manera;

“Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” frase acuñada al pensador francés Voltaire en el texto Los amigos de Voltaire de Stephen G en 1906.

Llevar esta cita a la práctica resultaría para cualquier gobierno, que se considere democrático, una obligación incuestionable, caso contrario, para el tirano el ya citado pensamiento resultaría un insulto,  de esta breve descripción me desprendo para  abordar un caso práctico: El derecho a la libertad de expresión.

Recientemente la nota sobre Oaxaca que es causa de atención nacional se vuelca en una denuncia abierta de privación del derecho a la libertad de expresión. El caso: Álvaro Morales, reportero de la empresa MVM Televisión (Señal transmitida por el sistema local por cable de la ciudad de Oaxaca), exhibe en una carta, el hecho; el despido, la causa; por formular cuestionamientos sobre el avance de la investigación de un presunto desvió de recursos de la pasada administración gubernamental en el programa de Cocinas Comunitarias a la actual presidenta del DIF Estatal, Ivette Morán (para mayor referencia véase http://www.proceso.com.mx/469462/despiden-a-reportero-en-oaxaca-hacer-preguntas-incomodas-a-esposa-murat).

El solo hecho de imaginarlo es lastimero, de corroborarse, la causa y el hecho, es un atentado claro hacia el principio democrático de la libertad de expresión, rescatando uno de los elementos más importantes para la construcción de una democracia fundada en el pensamiento científico del politólogo Robert Alan Dahl expuesto en su libro Polyarchy; participation and opposition. ( titulo de su obra original publicada en 1971)., bajo ese esquema cuantificable de democracia para el caso mencionado la acción misma marca la pauta del inicio de una administración autoritaria, y que la democracia, como en muchos de los gobiernos que le han antecedido, se queda en una simple promesa del discurso reiterativo, gastado y siempre presente en cada mensaje del gobernante hacia sus gobernados y que solo busca la legitimidad no alcanzada en las urnas cuando de democracia representativa hablamos, resumiendo, el caso en una solo palabra se puede interpretarse como la demagogia disfrazada de democracia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario