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Por. Russell Mariano
Los retos en la administración
municipal son diversos, las necesidades mayores
y los recursos “limitados”, este último tema demanda de un tratamiento
especializado el cual será abordado en otro escrito, volviendo a lo nuestro, lo
interesante en toda administración que empieza son las estrategias que se
emplean para optimizar esos recursos “limitados”, encontrar las vías y
solventar sus necesidades y tener la capacidad para que sus acciones permeen en
la diversidad de temas en espera de solución.
Como podemos observar, al
inicio de toda administración municipal, no solo se trata de llegar al
municipio, como representantes electos, a emitir ordenes sin antes tener un
panorama mínimo de la situación política, social y económica del municipio en
cuestión, en otras palabras, es importante un diagnostico generalizado del
municipio, esto si la intención del nuevo cabildo se centra en la búsqueda de
un bienestar más próspero para sus habitantes, caso contrario, buscar el
bienestar común sin antes tener una radiografía de la situación municipal
augura un fracaso rotundo y los objetivos solo se quedan como buenos deseos
archivados en el anaquel de documentos destinados a la destrucción, y esto, en
el transcurso del tiempo, puede alcanzar altos costos políticos como bien puede
ser la desconfianza ciudadana y que en última instancia, es la ciudadanía el
factor clave pues primero; ellos eligen, por la vía del voto, a los integrantes
del cabildo municipal, segundo; la administración municipal se debe a la
primera y debe responder a sus demandas, y tercero; son los ciudadanos quienes
aprueban o reprueban los resultados del quehacer público de la administración
municipal.
Como podemos observar el papel
del ciudadano es fundamental, y nos detenemos en el segundo momento, en efecto
en el proceso de la acción en la administración pública municipal, donde la
responsabilidad directa recae en los representantes electos y la determinación
sobre la planeación de gobierno es crucial para la orientación de la
administración municipal, es decir, los actores que en ella intervengan será
producto del esquema de trabajo ideado por el edil municipal e integrantes del
cabildo, y es el ciudadano un elemento representativo que según la dinámica de
participación puede incidir en los resultados, ahora bien ¿Cómo éstos
involucran a la ciudadanía? O ¿Por qué la importancia de considerar la
participación ciudadana en la administración municipal?
Para responder a nuestras
interrogantes es necesario aclarar que el recurso del cual hacemos mención es
un inicio es un recurso público y su distribución no puede ser autoritaria pues
se corre el riesgo de asignar más a donde menos y menos a donde más, en ese
sentido no se estaría optimizando el recurso y lo que se busca es alcanzar las
metas planteadas inicialmente, es decir, debe existir un plan de trabajo y en
ese plan, desde su construcción, la participación ciudadana es fundamental,
alcanzando así la figura de un gobierno incluyente.
De ese principio rescatamos
tres etapas en donde la participación ciudadana debe tener vigencia, uno; en la
elaboración del plan de trabajo, dos; durante la aplicación de los programas
mediante la observación y, tres; en la validación de los resultados de los
programas y obras realizadas, cubriendo estas tres etapas la participación
ciudadana sería un principio para abordar nuevos enfoques de estudio, ya sea
dese la efectividad de la participación ciudadana en los asuntos públicos,
desde la representatividad y a partir de la concepción del modelo e gobiernos
democráticos.
A manera de conclusión, los
retos de una nueva administración municipal descansan en el diseño de las
estrategias para embonar la operacionalización de la administración pública
municipal con el papel de la participación ciudadana en el quehacer público
para el diseño estratégico de políticas adecuadas que impacten en los
indicadores pendientes de resolver en cada entidad administrativa.

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