martes, 9 de mayo de 2017

LA SOCIEDAD


Por. Ramiro W. López M*.
En primer lugar quisiera agradecer a mi compañero y amigo el Lic. Jesús Russell Mariano por invitarme a participar de manera escrita hace algunos meses y por cuestiones de trabajo no me era posible realizar este tipo de aportaciones para engrandecer la diversidad temática y los conocimientos que abarcan la Administración y la Ciencia Política ante todo para beneficio de quienes buscan una explicación de nuestra realidad.

Desde que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo al preguntarse y moldear el tipo de sociedad que empezó a forjar para su futuro también se cuestionó sobre que era la sociedad en donde vivía, cuál sería su ideal y lo que quería, tal es así que con el paso del tiempo han pasado diversos personajes desde presocráticos, Socráticos, filósofos, historiadores, sociólogos, economistas, revolucionarios, escritores de ciencia ficción, etc. Etc.  Para solo nombrar a algunos personajes tenemos a Platón, Tomás Moro, San Agustín, Carl Marx, Julio Verne, Augusto Comte y por qué no decirlo, a nuestros antepasados prehispánicos, entre ellos a Nezahualcóyotl el rey poeta que llego a cuestionarse profundamente la existencia de todo un pueblo y una lista interminable que no abarcaría  en tan poco espacio.

Para todas estas personas y para la mayoría el proponer un futuro a la sociedad fue tarea primordial dentro de esta temática la diversidad de planteamientos es tan equivalente a la misma en cuanto a formación intelectual y cognoscitiva de cada uno, a su manera y abarcando su época con sus limitaciones tanto culturales como ideológicas aportaron un grano de lo que es el mundo de hoy. Claro que existen y existirán puntos de vista contrarios, contradictorios y hasta antagónicos, pero lo importante aquí es la propuesta que cada uno hacia y también no es posible en este espacio mencionar todas y cada una de ellas, misión algo menos que imposible. Pero si se pude hacer un recuento y panorama general a groso modo de tales planteamientos.

Para todo persona ya sea colectiva o individual es menester mejorar la participación en su conjunto, llámese a esta sistema, orden, organismo o sociedad existen algunos más activos que otros con diversos motivos para cada uno de estos casos, filósofos para ello se han encargado de descubrir que existe detrás del comportamiento de una sociedad aludiendo diversas razones desde que somos movidos por fuerzas “sobrenaturales”, dioses o leyes cósmicas, otros argumentan leyes naturales que se dan conforme a la evolución del ser humano.

Muchas veces depende del grado cognoscitivo que tenga el individuo de la realidad y del mundo que lo rodea, es decir si tomamos como ejemplo un fenómeno social como la llamada “Revolución Mexicana”, la óptica de esta, se vera de manera distinta si tenemos sujetos con diferente nivel cognoscitivo, por ejemplo  no es lo mismo un nivel de primaria que de secundaria, lo vería de otra manera si se tiene un nivel de bachillerato o profesional y mucho muy distinto uno con maestría o doctorado, pero también una persona sin estudios, recordemos que la revolución participo mucha gente sin estudios que resulto muy inteligente en el campo de batalla y en la lucha por las reivindicaciones de ese movimiento, no existe una regla para determinar que tanto un individuo o ser social está inmerso en su realidad.

A la fecha de hoy todavía no se descubren realmente los mecanismos que mueven a una sociedad, cuales son los resortes de esta, explicaciones ha habido como hemos citado líneas arriba, también las que sostienen que son los individuos quienes llevan a cabo estas transformaciones negando toda participación al resto de la sociedad, otros en cambio argumentan que son las mismas “masas”, “la prole” quienes a lo largo de la historia transforman a la sociedad con  su participación y es como esta “masa”, permanece en estado digamos “latente”, solo es cuestión de dirigirlas, impulsarlas, llevarlas, guiarlas para que los cambios que anhelan sean una realidad.

La realidad es que todavía no se ha descubierto un mecanismo que explique esta situación, negar la participación de las sociedad en los cambios, equivale a negar el actuar individual en ella, ambos son complemento y hacer apología de uno u de otro bando, es caer en discusiones bizantinas, lo cierto es que la vida de la sociedad ha continuado y continua hasta nuestros días, teorías sociales van y vienen, así como individuos y o personajes pasan por la historia de nuestro país prometiendo progresar,  más  sin embargo la realidad de la vida o mejor dijéramos de la sociedad es que esta permanece inmutable.

Para estos tiempos electorales surgen como rescatados del pasado mesías que nos prometen llevarnos a un mundo más allá del terreno en que nos encontramos, casi casi acercándonos al paraíso, sin embargo una vez pasada la temporada electoral, volvemos a caer en la vida mundana y terrena de siempre, sino es que del purgatoria pasamos al infierno tal como lo demuestran los periodos presidenciales anteriores al actual, (el nombre es lo de menos), tomemos el caso del Estado de México, si analizamos la propuesta de los candidatos, todos tienen la formula maravillosa, diría “milagrosa” de transformar nuestra vida como acto de magia, como si de dioses se tratara de trasladarnos la ciudad de Heliópolis, una ciudad perfecta para seres perfectos, ¿que habrá pasado que seres de tan altura se dignen a bajar a estas infra dimensiones de la realidad?, que acaso solo estos ¿Dioses del cambio? lo único que piden como en la antigüedad en vez de alabanzas, cantos, incienso y rituales, lo único que imploran es una simple y llana “x” en un pedazo de papel para después regresar a su dimensión lejos de cualquier mortal.

Sino el castigo creo que ya lo conocemos de manera sobrada, más bien no hace falta como Madero consultar a los espíritus para saber que los que constituimos a la sociedad necesitamos un cambio, no hace falta saber de leyes naturales para saber que algo anda mal, no hace falta saber de leyes económicas ni dialécticas materialistas para conocer que no alcanza el salario mínimo que nuestro pueblo necesita algo más que cuestiones intelectuales, más bien cuestiones reales.

Ahora de las cuestiones reales si bien es cierto que no es lo mismo nuestro país o sociedad en esta época que en la prehispánica, colonial, prerrevolucionaria y pos revolucionaria, no debemos confundir los avances tanto científicos y tecnológicos con un desarrollo social, es bien sabido por los conocedores que digamos los factores de la producción  (tierra, trabajo, capital y organización) no siempre van a la misma par, como ejemplo tenemos la conquista europea en todo el continente americano que si bien mejoro en algunos aspectos, otros en cambio no variaron, por decirlo con otro ejemplo, se puede exaltar la época porfirista con un crecimiento económico como no lo había tenido el país, pero un desarrollo muy desigual y son realidades que no se pueden negar, lo único malo es que desde la escuela nos inculcan a satanizar esa época y no a verla como debe de ser, ¿hasta qué punto la historia es correcta?,  esto es todo un tema que también no se terminaría pues hubo progresos aunque a costa del pueblo, de una parte de la sociedad.

Y es que la sociedad como un “ente” que puede llegar a moverse solo, a tener vida propia, a devorar todo lo que encuentra ya sea por si misma o una parte de ella, como lo fue la Revolución Francesa o la Revolución Rusa y por más que se quiera encasillar que la de México tomo otro camino, existe una línea muy delgada entre las leyes que permiten la convivencia y las que la destruyen, como lo es el “combate al narcotráfico”.

Para estas elecciones donde está en juego no quien ha de gobernar los estados disputados, sino como mencione en el caso del Estado de México, es sabido que es el termómetro para la futura elección presidencial del 2018, no creo que para los políticos que dirigen los destinos de nuestra sociedad pase desapercibido como la sociedad va cambiando y no es tomar a la ligera provocar a ese “México bronco” como lo dijera un expresidente, ¿para qué jugar un albur donde se pude perder algo o todo…? Amenazar o amedrentar a un candidato en tiempos delicados es promover que despierte ese Frankenstein que está latente en algún lugar de la sociedad escondido, o en el mejor de los casos como suele decirse: México, el país donde no pasa nada”.

Imaginemos por un momento un fenómeno social o mejor un fenómeno natural donde provoque el despertar de ese México bronco, donde el mismo gobierno por falta de planes, de alternativas, de experiencia no pueda dar respuesta a las demanda que pide la sociedad y vivamos tiempos como en la Revolución Francesa o Rusa donde el pueblo masacro a las clases acomodadas, es una situación que nadie, ni en el más loco de sus sueños se atrevería siquiera a imaginar. ¿Cuál es la razón de esto?, sencillamente el individuo social, todavía sigue siendo una incógnita, pero ante la falta de opciones no le queda más remedio que buscar su subsistencia, en tiempos adversos solo sobrevive el más fuerte, el que se adapta según la teoría darwinista de la evolución, ante los cambios las especies mejor resistente en una sociedad son las que perduran, así veremos pasando las elecciones en  estos estados, como es el comportamiento de la sociedad, quizá fue un poco exagerado lo que se escribió en este párrafo, pero tratándose del poder político todo puede pasar.

En conclusión veremos de aquí hasta que pasen las elecciones del 2018 que tan evolucionada y coherente esta nuestra sociedad y como individuos que somos hasta qué punto nuestra conciencia social se manifiesta. Pues la sociedad no es más que una extensión del individuo y tal como es la sociedad es el individuo, pero como dice el comercial esto es otra historia.



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*Lic. en C.P. Y A.P. por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán

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